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Escritores, novelas y borradores. Una solución radical

Pulp Novel DraftTodos somos escritores, y todos tenemos una novela en la cabeza, pero son pocos los que pasan del borrador, y son pocos los que lo consiguen con éxito. ¿Tienes un borrador, y no sabes qué hacer con él? Destrózalo y conviértelo en un relato corto.

En este artículo no vamos a tratar los distintos avatares y tribulaciones a los que debe hacer frente el escritor novel a la hora de enseñarle al mundo su criatura. A preguntas como ¿Quieres ser un buen escritor? ¿Cómo y dónde publicar mi novela? ¿Qué es el ISBN? o..., ¿Qué hay de los escritores en relación con hacienda y la seguridad social?, y otras muchas que se nos vayan ocurriendo, tendrán cabida en su sección correspondiente: Utilidades y consejos para el escritor, donde ya tenéis algún que otro artículo publicado. Y éste, en concreto, os mostrará una técnica radical y dolorosa, pero muy útil para que el borrador de tu novela deje de atormentarte.

El proceso de escribir, de llenar con palabras y fantasías una simple hoja de papel, tiene en uno mismo el peor enemigo posible, y este no es otro que el caos que puede ir generando la propia creatividad. Ese caos es terrible. En psicología tenemos dos conceptos curiosos (ya sé que hay muchos, pero hoy destacaremos estos), como son la taquipsiquia y el pensamiento divergente.

Muchas veces cuando hablamos de escritores, y por extensión, de cualquier otro artista, utilizamos un sinfín de eufemismos para referirnos a su gran capacidad creativa, a su imaginación, y a lo interesante que podría ser ver su cerebro por dentro, sin embargo, a la mayoría de autores lo que les pasa…, es que les falla un tornillo, como se diría vulgarmente. Y tú, mi querido amigo, eres uno de ellos. Di la verdad… ¿cuántas veces hablas solo, por ejemplo? Reconócelo, no es que seas un loco de atar, pero tienes tu punto; tu punto esquizofrénico que te permite darle vida a diferentes personajes, a ver ideas donde los demás no ven absolutamente nada. Tienes una visión que sin ese punto de locura no sería posible.

Volviendo a esos dos términos que hemos apuntado antes, y que tanto me gustan, la taquipsiquia (los pensamientos volaban por delante y la razón iba a la zaga, Virginia Wolf), si bien es un término que se asocia a enfermedades mentales, a mí me gusta más verlo como una especie de brainstorming individual; algo así como la matería prima de nuestra novela, y cuyas mejores ideas suelen salir en un ataque de repentina creatividad. No obstante, todas esas ideas necesitan de una argamasa que les de consistencia, y ahí es donde entra en juego el pensamiento divergente, o si lo preferís, la imaginación, o el arte necesario para que todo tenga sentido.

Todos los que más o menos nos gusta escribir nos hemos encontrado ante ese momento arrollador en el que las ideas fluyen a una velocidad tal, que resulta imposible escribirlas. Ése es uno de los momentos de máxima creatividad de un autor, y lo que no puede hacer es detenerse en los detalles, porque entonces perderá la ola, y a saber cuándo encontrarás otra igual. Ahí lo que hay que hacer es escribir mal y rápido, pero escribir, para que no se nos olvide nada.

Resulta curioso como dicho momento suele aparecer cuando menos te lo esperas, es aquello que se dice... ¡que la inspiración me coja trabajando! (Pablo Ruiz Picasso), ¿no? Pues bien, a cuantos de vosotros os habrá llegado esa explosión de ideas a las tantas de la madrugada, en medio de un semi sueño revelador, ¿verdad? No queda otra que encender la luz de la mesilla de noche, coger lápiz y papel, y anotarlo todo.

El problema de todo esto, es que casi sin darte cuenta tendrás un borrador con cientos de hojas y subtramas, muchas de ellas tan inconexas que cuando te pongas a repasarlo todo, lo más probable es que le des carpetazo, porque ni tú mismo entiendes la mayoría de las cosas que has escrito.

Existen muchos consejos acerca de cómo pulir una novela, y en este enlace podrás revisar unos cuantos: 20 consejos para corregir tu novela (Matthew Salesses), una traducción que tengo pendiente para otro artículo, pero que ya hemos comentado en nuestros foros, y que no deberías perderte, ya que algunos consejos son realmente buenos: Enlace Tema Foro. Sin embargo, ahora nos centraremos en el truco que sigue, no solo muy interesante, sino que además, bastante útil: Destruye tu novela, y conviértela en un relato corto.

Lo que nos cuenta Charlie Jane Anders en su artículo One Simple and Incredibly Painful Way to Fix Your Novel Draft para la web io9.com, es la que posiblemente sea la solución más dolorosa de todas las posibles ante un borrador enquistado, pero quizás también sea la más efectiva, algo que argumenta en dicho artículo de forma razonada.

«That technique is: Try writing your whole novel over again, as a short story. From scratch, without looking at your novel draft. If possible, you can even do this a few times over, focusing on different POV characters or different themes»

Es decir, lo que debes intentar es volver a escribir tu novela desde cero, pero esta vez como si se tratase de una historia corta. Siendo incluso recomendable hacerlo varias veces, y desde diferentes puntos de vista.

Dicho así, asusta, la cosas como son. Pero no es ninguna tontería. Estamos hablando de un proceso de revisión ajeno al batiburrillo de ideas y conceptos que tienes ocupando un montón de líneas, y lo haces desde una perspectiva global que no tenías en el momento de empezar a escribir tu novela, y eso es muy importante, pues te ayudará a separar el grano de la paja, no solo de forma radical, sino que además muy útil para el verdadero valor de tu obra.

C. J. Anders comenta a modo comparativo como este sistema tomaría como punto de partida la sinopsis, como un proceso parecido, pero a diferencia de éste, en el que todo el esfuerzo se basa en presentar los ingredientes de tu historia, el hecho de realizar un relato implica además cocinarlos; es decir, ver como se relacionan los personajes, y como llegan a su fin. En palabras de C. J. Anders, sería como meter a un adulto en un cochecito de bebe.

En última instancia el objetivo de este ejercicio es el de ver tu capacidad para convertir la novela a relato, y de relato a novela, las veces que haga falta. Una vez que la trama está ordenada y jerarquizada, el formato es lo de menos. La forma cambia, pero la esencia permanece. Solo entonces la obra estará concluida.

Otra de las razones que esgrime C. J. Anders viene dada por las leyes que rigen cada formato. Compara las novelas como un camino de exploración donde el autor puede entretenerse con los detalles que se va encontrando, mientras que el relato es como un tren bala que avanza implacable desde el origen hasta su destino. Las diferencias estructurales y de estilo entre la novela y el relato supone un artículo aparte, y, dejando esto a un lado, el hecho de tener bien entrenado el arte de escribir relatos, hace que el autor sepa enfrentarse con soltura a lo más temible de una historia, es decir, sus principios y sus finales. ¿Y..., lo que queda por el medio? La mayoría de las veces un montón de puntos ciegos que el autor no es capaz de percibir, por mucho que los repase. Al menos mientras no cambie de formato

En fin… ¿creías que esto era mucho más fácil, verdad? Son muchos los que escriben, pero pocos quienes lo consiguen. Trabajo, constancia y esfuerzo, de poco sirven si no van en la dirección correcta.

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  • Muy interesante la cuestión que planteas. ¿Novela o relato corto? Creo que depende de diversas variables, como tiempo disponible, publico al que va destinado, tipo de historia, etc... Curiosamente, conocí hace años a un compañero de la facultad que nunca leía nada que tuviese un grosor de más de 1 cm (no recuerdo si incluía la portada), y a otro compi que sólo leia best-sellers (todos bastante tochos) y el resto lo menospreciaba. <br />Pues oye, ni tanto ni tan blanco, que la calidad es independiente del tamaño (pero si en la portada hay una tia pechugona estilo pulp, me lo compro). :P Saludos.

  • Yo es que me encuentro en esa fase, pero me da terror solo de pensar en la propuesta de Anders, y eso que creo que tiene toda la razón.

  • Está claro que es el camino correcto, el cuento es una flecha directa a un objetivo y la novela es un rodeo sobre la tela de araña hacia su interior, me gusta pensar gráficamente. Hace poco he leído dos libros sobre escritura, bastante buenos, uno de S. King y otro de R. Bradbury y los dos aconsejan de igual forma rebajar en cada borrador. <br />Plantearse quienes serán tus lectores o si hay un plazo de entrega son bozales que asfixian la creatividad.<br />El primer borrador, la idea de mano suelta y a correvuela es lo más divertido y por ello muchos no pasamos de ahí, solo los verdaderos escritores (y digo verdaderos pues se toman su trabajo y no tiempo de ocio) llegaran a escribir una buena obra.<br />Le echaremos un vistazo a los consejos de este autor y clamo a mi musa para que me dé fuerzas con la obra que acabo de empezar. Es un placer leer tus artículos y comentar con los compañeros ;)

  • Bueno, a stephen king seguro que le da un ataque de risa al leer este artículo, no olvidemos que este autor es capaz de manejar borradores de mil páginas como si fuesen microrelatos, y varios a la vez si hace falta :lol:

  • Pues no olvides tú que Stephen empezó como todo el mundo, lo ha logrado, sí. Pero sus trabajo le cuesta lo mismo que a ti si siguieras esas pautas diariamente. <br />Otra cosa que comentarte sobre la musa y la velocidad de las ideas que escapan del atrapamoscas por su velocidad:<br />Hay que coger prácticas de taquigrafía y tomar la rutina de escribir todos los días, aunque no sea un cuento o algo válido para publicar.<br />En eso también se parecen estos dos maestros (Bradbury, que en paz descanse), ambos tenían o tienen la costumbre de escribir 1000 palabras al día. Así cuando venga esa musa tendrás la soltura para atrapar ese borrador lleno de esencia; rapidez y soltura en la narración es cuestión de años. Es como todo.<br />Vale eso de escribir artículos, comentarios, correos, apuntes mentales que luego pones sobre la pantalla o el papel. Todo es parte del entrenamiento. Soltarse y luego revisar, una y otra vez. Ánimo a todos los que empuñen las armas.

  • Taquigrafía! Ya ni me acordaba de que eso existe. Antes se estudiaba, de hecho creo recordad que tengo algunos cuadernos por ahí de mi padre, y vaya galimatias que parece eso. Ya no sé si eso lo estudiará alguien hoy en día :o

  • Saludos compañeros. Respecto a S. King, es cierto que actualmente sus obras son grandes volúmenes con narraciones extensas que comprenden miles de detalles, pero sus primeras obras estaban más cercanas al relato corto. Como ejemplo, leed el Ciclo del Hombre Lobo, y os daréis cuenta enseguida de como cambia un autor con los años.<br />De todas formas, yo sí pienso que el público al que va destinado una obra es algo a tener en cuenta, porque hay mucha gente que prefiere relatos cortos o novelas extensas (estadísticamente hablando, son distinto "público objetivo").<br />Saludos, a ver si antes de terminar el mes envio el relato para el Halloween Tales. :-)

  • La verdad que son tantos consejos, decálogos, trucos... que uno puede resumirlo con "Cada maestrillo tiene su librillo", pero hay puntos en que todos coinciden: no existen las varitas mágicas.<br />Respecto al señor King, no me he leído "el ciclo del hombre lobo" pero sí que es verdad que varía mucho su obra de una a otra respecto a la extensión y los detalles, este hombre saca novelas como churros.

  • A mi me huele que una vez conseguida la "marca" lo que hace es trabajar con un equipo de negros, es decir: da una idea de partida, unas directrices generales y los negritos a trabajar, luego pone la firma. No se, son simples conjeturas,pero así trabajaban Goya, Dalí...<br />Salvo que sea un Curtis Garland o Clark Carrados, que eran negros para las editoriales. O como hizo Philip José Farmer que al final firmaba cualquier bodrio que le pusiesen delante.

  • Toda la razón, Enrique! ;-)

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