
Dagon, un Dios Primigenio o un pulpo a la gallegaLa obra de Lovecraft, sus relatos, ha inspirado una enorme cantidad de películas de terror, sin embargo, la gran mayoría de éstas son producciones de serie b, muy alejadas de los circuitos comerciales. A excepción de Re-Animator (1985), dirigida por Stuart Gordon, el resto de adaptaciones difícilmente son reconocidas por el público en general. A cualquier persona que se le pregunte al azar, por la obra de Lovecraft y sus adaptaciones, muy pocos sabrían nombrar algún otro título que no fuese Re-Animator. Sin embargo, sí existen muchos otros títulos, y uno de ellos es el que ahora destacamos: Dagon, la secta del mar (2001), dirigida como no, por el ya citado Stuart Gordon, y producida por Brian Yuzna, otro habitual dentro del género.
Django, la “D” es muda, hasta que deja de serlo, Yango, el demonio negroEl adusto esclavo, que supuestamente debería tener las tres marcas de sumisión en su cráneo, una vez desencadenado, no habrá quien pueda con él. ¿Sumisión? Sí, claro, pero no al amo blanco, sino al irrefrenable deseo por rescatar a su amada, o lo que es lo mismo, toda una epopeya en la que Don Yango, o Mister Yango, tarda menos en desencadenar su instinto asesino, que un chupito de whisky en desaparecer sobra la barra de un bar, y todo por un buen revolcón de alcoba, o de choza, con su maravillosa princesa de ébano. De habilidoso asesino caza recompensas, a experto en mandingos ¿qué demonios significa esta palabra?; de exclavo nato, a erudito, y todo ello pasando por actor, cuya interpretación haría palidecer al mismísimo Paul Newman, o Robert Redford, en El Golpe.
No soy crítico de cine, pero sí sé lo que me gusta, y la mayoría de las veces (no siempre), también sé la razón. Quentin Tarantino llamó a la puerta de Hollywood con una sorpresiva cinta llena de tacos e infinita verborrea titulada Reservoir Dogs, que si bien es cierto que en su día supuso un soplo de aire fresco dentro del género, a un servidor no le levantó las pasiones suficientes como convertirla en un hito dentro de la historia del cine actual, pero lo cierto es que a su director le dio el crédito necesario para rodar la que sería su ópera prima: Pulp Fiction. A partir de ese momento, y a excepción de Kill Bill, pienso que su carrera no hizo otra cosa más que ir en picado. Ni Death Proof, cuyo guión parece escrito por un niño de cinco años tras haber aprendido sus primeras palabrotas, que como todos sabemos repetirá una y otra vez, hasta Malditos Bastardos, con un guión demasiado estúpido y ridículo, como para tomarlo en serio; y como parodia de las hazañas bélicas de la segunda Guerra Mundial, pues tampoco funciona.
Dashiell Hammett y el hardboiled. Mujer fatal, versus detective cínico, mujeriego, y misógino. Todo a la vezÚltimamente, y cuando puedo, trato de revisar las películas de serie b clásicas, las de blanco y negro de toda la vida, sobre todo las de ciencia ficción. Sin embargo, anoche he decidido dar un pequeño giro, y adentrarme en el cine de John Huston, y lo hice con su primer trabajo, El Halcón Maltés.
El Halcón Maltés es una de esas muchas películas que he visto cuando era crio, y que nunca más había vuelto a ver. Obviamente la perspectiva es completamente distinta, pues en el primer caso te limitas a disfrutarla como inocente espectador, y ahora, ya con unos cuantos años encima, más bien tratas de fijarte en los detalles y de establecer relaciones con los conocimientos que has adquirido, y que cuando eras niño simplemente no existían. De niño lo más parecido a la cosa pulp era el pulpo de los domingos «pulpo a feira», y que bueno que estaba (y que está).
Me ha sorprendido y mucho la puesta en escena del personaje principal, el detective Sam Spade, magistralmente interpretado por Humphrey Bogart, aunque quizás eso de magistral sea pasarse un rato largo. A decir verdad, ahora en caliente no tengo clara ningún tipo de valoración. Y digo esto porque el personaje muestra una serie de reacciones que a veces cuesta asimilar, como es la indiferencia cuando conoce la muerte de su compañero, o algunos de los arrebatos repentinos que le pega. Hay que reconocer que no es fácil meterse en la piel de un detective extremadamente cínico y mujeriego, pero a la vez lo suficientemente misógino como para ser el ídolo de todo «pagafantas», real o en potencia. Memorable la frialdad con la que explica al espectador, ya en el tramo final, los motivos por los que enviará a la horca a la mujer de la que cree estar enamorado, saliendo airoso de las distintas intervenciones de ésta, apelando a sus sentimientos, a lo que el responde con un «cállate, ahora estoy hablando yo; luego hablarás tú». Todo el metraje, de principio a fin, está repleto de frases para enmarcar, y son tantas que apuntarlas todas me desbordaría. He tratado de buscar un buen listado de ellas en español, pero no lo he encontrado. Aquí tenéis uno bastante completo, pero en inglés: The Maltese Falcon, memorable quotes.
Acaba de filtrase el guión original de Prometheus, escrito por Jon Spaihts, antes de que Damon Lindelof lo retocase, por decirlo de una forma eleganteHace algunas semanas os ofrecimos en primicia un artículo no oficial, fruto de una entrevista privada con Ridley Scott, acerca de su propia visión de esta película y de lo difícil que le resultó acoplarla en el universo Alien: Prometheus 2012, la verdadera explicación. Pues bien, el artículo que ahora os ofrecemos, que nada tiene que ver con éste, sí es el guión oficial escrito por Jon Spaihts, antes de que fuese modificado por Damon Lindelof, y cuyas diferencias ahora salen a la luz, sin embargo, por poco tiempo. El documento original, tras la filtración, está desapareciendo de todas las web por suponer una infracción de los derechos de autor, tras denuncia de la Fox. En la web io9.com tenéis todos los detalles que aquí tratamos: What did Damon Lindelof add to Prometheus? The Biggest Differences from the Original Draft. Pero el documento en sí, como es obvio, no podemos ofrecértelo.
Prometheus, por méritos propios, se está convirtiendo en una película de culto, y no precisamente por su calidad intrínseca, sino por toda la controversia que genera día tras día, algo que pocas películas han logrado conseguir. Resulta difícil que todo esto estuviese preconcebido, porque no hay duda de que les está saliendo redondo. Ahora, la última polémica viene dada por la aparición del script original –mucho más sencillo y directo–, y aunque las diferencias no son muchas, sí que podrían ser determinantes, y la verdad, no está claro si éstas serían para bien o para mal. Juzguen ustedes mismos:
Un domingo como hoy, hace 163 años, Edgar Allan Poe murió en extrañas circunstancias. La película de James McTeigue desvela todas las incógnitasEl 7 de octubre de 1849 cayó a domingo, de la misma forma que lo es hoy, 7 de octubre de 2012. Desde esa fecha hasta nuestros días han transcurrido 163 años. Aquel domingo de octubre falleció Edgar Allan Poe a la edad de 40 años, y como no podría ser de otra forma –acorde a sus relatos–, lo hizo en extrañas circunstancias.
A veces el destino te depara curiosas coincidencias, como la que me ocurrió hace unas cuantas horas. Sin ser consciente de ello, me puse a ver la película titulada El Enigma del Cuervo (The Raven, 2012), un fantasioso biopic acerca de los últimos días del escritor americano Edgar Allan Poe, considerado como el padre de los relatos de misterio terror, y maestro de ilustres figuras del pulp como Lovecraft. Tal coincidencia me dejó un poco perplejo, sobre todo por el hecho de hasta coincidir el día de la semana. Cosas que pasan.
Hablando de la película, hay que reconocer que el proyecto en sí era muy arriesgado, y a pesar de ello, y que en esencia toda la trama no deja de ser un tótum revolútum de las obras de Poe en formato thriller, y con un claro guiño a las aventuras de Sherlock Holmes, pienso que el resultado no solo es aceptable, sino que además te tiene pegado a la butaca hasta el final; un final bastante previsible, pero no por ello exento de interés. De todas formas, no nos dejemos engañar, la trama que nos ofrece el director James McTeigue es, a vista de la obra de Poe, completamente absurda. Una ficción bien trenzada, pero absurda, y muy alejada de las míticas y deliciosas películas de Roger Corman, ya solo aptas para nostálgicos de otro tipo de cine que ya no se hace.

Si no has visto Prometheus, mejor no sigas con esta lectura, ya que contiene spoilers.
Ante las dudas e incógnitas surgidas por muchos aficionados, le hemos preguntado al bueno de Ridley Scott cual era la verdadera explicación del universo Alien, y esto, más o menos, es lo que nos ha contestado. Para más información, puedes seguir el hilo en nuestros foros.
«Hace mucho, mucho tiempo, un ser supremo creó dos formas de vida —puede que incluso más, pero es algo que de momento no sabemos—, una los Space Jokeys (también conocidos como Ingenieros, término preferido por el director), y otra los Predators. Dos razas enfrentadas por la conquista del universo. Los Space Jokeys (Ingenieros), en su afán de expansión, crearon los humanos; mientras que los Predators, mucho más salvajes, diseñaron los Aliens.
El plan de los Predator era enviar una nave cargada de semillas Alien —líquido negro que sale en la película— a la tierra, para infectar a los humanos y entretenerse con ellos, dándoles caza, y así, entrenarse de paso en la batalla para derrotar a los Space Jokeys, su eterno enemigo.
Sin embargo…, la nave es interceptada y abordada por los Space Jokey, quienes se apoderan de ella, y ante la amenaza que descubren, deciden llevarla al planeta LV-223. Allí realizarían las investigaciones, y demás trabajos que fuesen necesarios. Por tanto, la nave que sale en la película de Prometheus, y cuya verdadera identidad aún no ha sido revelada, es una nave Predator. La amenaza que descubren los Space Jokey, les supera, y todos, excepto dos —uno el que permanece en estado de hibernación, y otro, que en el último momento logró escapar en un módulo rumbo a La Tierra—, mueren. Todo esto sucedió hace muchos años, probablemente unos cuantos siglos después de que se hubiese creado al hombre en La Tierra. Y por aquel entonces, el superviviente que había escapado de aquella nave, se asentó entre los humanos —recordemos, creados por los suyos tiempo atrás—, y dejó un mensaje de todo lo sucedido mediante pinturas rupestres —no pudo hacerlo mejor, ya que llegó herido y sin medios, y además era mal dibujante—.
Interesante propuesta que, más allá del terror que nos transmite, induce a reflexionar sobre la condición humana. Rousseau vs Hobbes, ¿quién tenía razón?Eden Lake es una película como tantas otras dentro del género survival, sin nada nuevo que ofrecernos más allá de una realización impecable, una angustia continua, y un final que te deja un mal cuerpo como pocas.
Encontrar referencias y similitudes con otras cintas: Deliverance, La última Casa a la Izquierda, Los Chicos del Maíz, y un largo etcétera, resulta inevitable. Solo que en esta ocasión los protagonistas de esta terrible historia vienen a ser una especie de «neds» (Non Educated Delinquents) que en un momento dado pierden por completo el control sobre sí mismos.
Lo que nos ofrece el director es una situación de partida tan real como la vida misma. Por un lado tenemos una pareja de enamorados en pleno ejercicio de su felicidad, disfrutando de una acampada en el bosque. De otro, una pandilla de niños que representan perfectamente la maldad y la ruindad del ser humano en estado puro, aunque no afecta a todos por igual.
Es una pandilla de niños problemáticos, pero incapaces por sí solos de cruzar la línea que separa a las gamberradas de los actos criminales. El único capaz de hacerlo es el cabecilla, un psicópata en toda regla que proyecta con mano de hierro su despotismo, empujando a los demás a que crucen la citada línea, siempre en el momento preciso; siempre cuando surge el más mínimo atisbo de duda.
Todo lo que sigue después, en cuanto al detonante de los hechos, es bastante creíble. En un principio me recordó mucho a RED (2008) -no confundir con la película de Bruce Willis-, un título muy interesante que vi hará un par de semanas, y con una temática extremadamente parecida, aunque con un resultado completamente distinto. Cabe destacar que ambos son del mismo año.