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Relato HT 2014: Halloween, Sangriento Halloween

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5 years 2 months ago - 5 years 1 month ago #2333 by Daniel L
Bueno amigos, tomando en cuenta diferentes sugerencias, esto es lo que quedó. Lamento no haber podido subir antes el relato para poder trabajar mejor y obtener una mejor versión. Gracias a todos. Ahora el relato.

Halloween, sangriento Halloween

James Robertson llegó al lejano pueblo de Silvertown mascando bronca, refunfuñando por la distancia recorrida, pero el negocio inmobiliario no se detenía nunca y el Halloween que se avecinaba no iba a detenerlo.
Llegó a la pequeña ciudad de provincia y se dirigió al bar más cercano. Allí seguramente podrían indicarle como llegar a la vieja mansión Rutherford que estaba en liquidación y que parecía ser una gran oportunidad para llenar sus bolsillos que siempre estaban ávidos de dinero.
Se paró junto a la barra y pidió una cerveza. No había mucha gente, tampoco había mucha algarabía. Le pareció muy raro. Todos parecían estar encerrados en lo suyo, con un dejo de tristeza, apenados.
Le restó importancia a ese hecho y le preguntó al barman por la mansión. El hombre regordete le puso mala cara y le dijo que no sabía de qué hablaba. Un par de lugareños que lo escucharon escondieron la mirada en su cerveza o se fueron hacia otra parte de la taberna. En un par de minutos no quedó nadie a su lado.
Desde el fondo del salón un par de ojos incisivos hicieron contacto con los suyos, y de alguna manera sintió que debía acercarse.
Caminó hasta él. Era un hombre viejo, con aires de leñador.
– Es una mala idea hablar de esa mansión forastero.
– ¿Puede decirme porque?
– Siéntese, y le cuento. Han sucedido cosas muy extrañas en ese lugar.
– ¿Extrañas? ¿A qué se refiere?
– Algo muy extraño pasó en ese lugar y no solo una vez. ¿Cree en espíritus?
– ¿Espíritus? Soy un hombre de negocios, ¡No puedo creer en esas estupideces!
– Jeje– sonrió el viejo con malicia, disfrutando de la reacción del visitante. –Abra bien los odios, présteme atención. Voy a contarle lo que les sucedió a unos jóvenes hace timpo.
Penny Taylor nunca había sido muy inteligente ni hábil para ningún deporte, pero sí bastante presumida y odiosa con respecto al resto de sus compañeros de la secundaria. Mucho tenía que ver la situación económica de su padre, vicepresidente primero de la poderosa empresa automotriz Royal.
No por eso Alan y su pandilla tenían derecho a burlarse de ella y convertirla en objeto de divertimento. Pero eso es lo que hicieron, y después sufrieron…
Todo ocurrió en una noche de Halloween como la que se avecina. La habían invitado a ella a una pequeña reunión en la vieja casona abandonada en el medio del bosque, la cual todavía tiene muy mala fama. Muchos aseguraban que en la misma habían ocurrido hechos muy infrecuentes, complejos, incluyendo la desaparición de algunos turistas perdidos. Pero nada de esto había sido comprobado. La policía siempre había asegurado que todo se trataba de habladurías, de simples cuentos para asustar a los niños, estupideces inventadas para la noche de Halloween… ¿Pero era eso la verdad?
Nadie lo sabía. Se decía que dicha casa había sido construida por lo viejos integrantes de una secta antigua, pero nadie pudo comprobarlo.
Fue así que Penny llegó a la casona acompañada por Alan, Fred, Robert, Sandra y Kelly la novia del cabecilla.
Penny no se sentía muy a gusto con todos ellos, especialmente con Alan, Kelly y Fred, pero después de todo, tenía que confraternizar un poco, quería cambiar su imagen y esa era una buena oportunidad para hacerlo.
La noche transcurrió de manera normal, con mucha música de rock & roll, cerveza y muchas bromas tontas, hasta que Alan sugirió hacer algo diferente, invocar al siniestro Espíritu de Halloween.
– ¿Siniestro espíritu de Halloween? Jamás oí hablar de él– aseguró James interrumpiendo el relato.
– No es el único, se trata de una vieja leyenda lugareña que se remonta a mucho tiempo atrás, pero no me interrumpa por favor– aclaró el viejo– que me pierdo.
Alan y los otros encendieron algunas velas y se pararon círculo en una de las salas a media luz, donde el silencio reinante presagiaba que algo muy malo podría suceder.
Penny cruzó miradas con Sandra y con Robert, que tampoco se sentían muy felices en esas circunstancias.
Alan, como pez en el agua comenzó a recitar un antiguo conjuro de un libro que dijo, era maldito y que había pertenecido a uno de los dueños de Rutherford.
Un viento frío entró por las ventanas, sacudiendo las cortinas polvorientas y haciendo temblar la luz de las velas. Penny y Sandra lucían horrorizadas, mientras que Kelly parecía disfrutar todo lo que estaba sucediendo.
Unos horribles chillidos sonaron en el ambiente y Alan cerró el libro satisfecho, señalando que no estaban solos.
Penny le agarró la mano a Sandra con desesperación. Los sonidos se hicieron más fuertes y Fred asustado, señaló que se iba a su casa.
Alan lo llamó y le dijo que era un cobarde. Les dijo a los otros que no se movieran, que esperaran a que él terminara el conjuro.
Un trueno rugió en el cielo, la casa pareció sacudirse en ese momento, y las paredes parecían querer abalanzarse sobre ellos.
De pronto una figura oscura, oculta en una túnica negra apareció en la puerta. La capucha no dejaba ver bien su rostro, pero los muchachos podían percibir que no era humano…
La escena parecía haberse congelado, hasta que ese ser se puso en movimiento. Caminó hacia Penny, y la señaló con una garra que se asomó por debajo de la amplia manga.
– Soy el espíritu de Halloween y te quiero a ti…– gruñó.
Ella buscó con la mirada que la ayuden, pero todos se apartaron, incluida su mejor amiga Sandra que se había abrazado a Robert, escondiendo el rostro en su pecho.
Horrorizada corrió en busca de la salida, pero estaba abrumada y la oscuridad reinante no la ayudaba para nada.
Corrió por los interminables pasillos y chocó contra varias puertas que le negaron la entrada. Notaba que el corazón amenazaba con salírsele por la boca, mientras que los pasos eran cada vez más cercanos.
Una de las puertas se abrió y se encontró con una amplia sala, la cual no tenía ninguna otra salida. Sólo se veía una amplia ventana, apenas iluminada por la luna que se iba haciendo cada vez más pequeña, a medida que la tormenta se acercaba.
La silueta negra se acercó y Penny quedó con la espalda contra el ventanal. Sin posibilidad de escape ella se apretó contra el cortinado.
– No puedes escapar– dicen que se escuchó decir al espíritu del Halloween, que sin ninguna prisa avanzó hacia ella alzando los brazos.
La muchacha, presa del pánico, lanzó un aullido semejante al de un animal, que le heló la sangre a todos los que la escucharon.
Ella suplicó por piedad, que no quería morir, que no se lo merecía, pero el espíritu no se conmovió y le puso las manos sobre el cuello riéndose a carcajadas.
Penny con los ojos cegados por el llanto, le arrojó un par de golpes al pecho que no parecieron hacerle mella a ese ser.
Sus risas eran cada vez más fuertes. La muchacha en un acto de desesperación, forcejeó con todas sus fuerzas y en uno de esos instantes, le clavó una de sus uñas en los ojos de esa horrible cara.
El espíritu bramó una maldición y empujó a Penny contra el ventanal, golpeando ella contra los pocos cristales que permanecían en los marcos, y haciéndola caer hacia el vacío, llevándose en su mano derecha la máscara de conejo que ocultaba el rostro sudoroso de Fred...
Su cuerpo golpeó con mucha fuerza contra el agua de la piscina que se hallaba dos pisos más abajo.
Se dice que Alan y Robert golpearon a Fred y le dijeron que se le había ido la mano, que sólo tenía que asustarla. Se dice también que los muchachos corrieron hacia la piscina para salvarla y que no pudieron reanimarla, que el golpe o el susto la habían matado, y que impresionados por lo ocurrido corrieron a sus casas.
– ¿Penny murió…?
El viejo sacó una pipa de entre sus ropas, la encendió y siguió.
– Ojalá lo supiéramos.
– No entiendo.
– Es que cuando la policía llegó al lugar, no encontró ningún cuerpo. Y desde ese momento ella continua desaparecida…
– Por lo que no hubo culpables…
– Así es, todo era una broma, montada con una par de parlantes, una máscara y un idiota que se entusiasmó con el papel asignado.
Casi un año después y a pocos días del nuevo Halloween, Sandra comenzó a tener pesadillas. Soñó con Penny, que la llamaba desde la casona, que le decía que iba a vengarse, y que ella era una de las culpables de lo que le había sucedido.
Su novio le dijo que todo eran cosas de su mente, que todo era debido a la cercanía con aquella fatídica fecha.
Ella trató de continuar con su vida, pero… siempre hay un pero. Los muchachos no entienden que no se puede jugar con los ritos antiguos, no se pueden burlar de ellos. Nunca lo aprenden.
El asunto es que en una de esas noches hubo un robo en la ferretería del señor Johnson. Alguien había ingresado por la puerta trasera del negocio forzando la cerradura, sin hacer grandes destrozos.
Johnson señaló que todo estaba relativamente bien, que a simple vista faltaban algunas sogas, un machete, un par de cadenas y no mucho más.
La policía creyó que algún cazador furtivo de zonas aledañas había sido el autor de este hecho y aseguró que tarde o temprano darían con él. Lo único que sonó muy fuera de lugar fue la declaración del chofer de un camión un par de días después, que aseguró ver a haber visto una chica corriendo en la oscuridad, con lo que parecía ser una máscara de conejo…
El primero que pudo comprobar de que se trataba todo fue Fred, el más tonto de la pandilla de Alan que estaba solo.
Él nunca había sido el más agraciado ni el más divertido, por esa razón siempre era el último orejón del tarro. No tenia novia ni nada por el estilo, y esa era “Noche de parejas en el lago”, por lo que él estaba sobrando.
Movió sus 105 kilogramos en busca del bar del viejo Tom, pensando que allí podría encontrar a alguien para jugar un par de horas al pool.
En lugar de ir por la avenida, decidió cortar camino por detrás del Corralón de materiales para la construcción, el que no era muy transitado, pero esa fue una mala elección.
Seguramente se dio cuenta de eso cuando vio que alguien lo estaba siguiendo. Esa zona boscosa no estaba bien iluminada, pero de todas maneras pudo ver que alguien se movía a muy poca distancia.
Al principio creyó que era una broma, pero cuando una extraña silueta femenina se asomó entre los árboles, con un machete de acero en la mano, supo que nadie estaba jugando.
Generalmente era propenso a pelear y golpear, pero en ese momento supuso que lo mejor era correr y escapar. Y eso intentó, pero unas cadenas volaron y se enredaron en sus piernas, haciéndolo caer y dar un golpe terrible contra el piso.
El dolor era terrible. Alzó la cabeza y se dio cuenta que su nariz sangraba a raudales, pero eso no era nada comparado con lo que habría de sufrir después…
Lo último que pudo ver fue como el acero se alzaba y caía sobre él, separándole la tapa de los sesos.
La sangre bañó sus ropas y el cemento de toda la calle. Lo peor de todo es que con la misma, el asesino escribió en la pared:


He vuelto,
En Halloween haré justicia.


Se dice que al saber este hecho la más afectada fue Sandra, Robert tuvo que ir a buscarla al cementerio varios días seguidos. Ella se ponía de rodillas junto a la tumba de Penny y no paraba de disculparse.
Kelly por el contrario, parecía disfrutar el pequeño caos que se había desatado en la escuela y en la ciudad. La policía corriendo por todos lados, estudiando todo tipo de teorías. Desde un caso de venganza pasional, un traficante de drogas enojado por alguna deuda, o la posibilidad que alguien hubiera enloquecido y tratara de ensuciar la llegada del Halloween.
Kelly era una pequeña zorra que le gustaba incomodar a todos, muchos coincidían en decir que ella era el cerebro y Alan los músculos, pero eso es algo que nunca podremos comprobar...
El viejo lanzó una bocanada de humo e hizo una pausa antes de continuar con su relato.
– ¿Quiere decir que ellos también…?
– No se apure, ya falta poco, y mmm… me perdí, ¿Por dónde iba? Ah, sí.
La noche previa al Halloween, Alan dejó a Kelly en la casa de sus padres, después de haber tenido una tarde muy agitada en el asiento trasero del Chevette, así que lo primero que hizo ella fue preparar el baño para darse una ducha y refrescarse.
La casa estaba vacía. El resto de la familia se había ido a una cena benéfica, por lo que la tranquilidad estaba asegurada, al menos eso creía.
Después de disfrutar un par de minutos del agua, el sonido de una ventana al cerrarse la hizo sobresaltar. Preguntó en voz alta por su madre y su hermano pero nadie le contestó.
Trató de no darle importancia, pensó que había sido su imaginación, pero el ruido de un florero al destrozarse contra el piso le indicó que alguien había ingresado…
Cerró el paso del agua y se cubrió con una toalla. Abrió la puerta del baño y miró hacia el corredor. No se veía a nadie. ¿Serían ladrones? ¿El gato de la vecina? ¿Alan que había vuelto por más?
El chirrido escalofriante de un objeto filoso que rasgaba las paredes le hizo poner la piel de gallina y comprender que su vida corría peligro.
Sin esperar un segundo más, fue en busca del teléfono en su habitación, pero al agarrarlo vio que el cable estaba cortado.
Lamentablemente, Kelly no pudo hacer mucho más, ya que después de eso, el mismo machete que había dado cuenta de Fred hizo lo mismo con ella, bueno igual no. En esa oportunidad, lo que cortó el visitante fue la cabeza. La encontraron sobre la mesita de luz, mientras que el cuerpo lo dejaron sobre el tacho de basura. ¡Ah!, y lo mejor de todo fue que lo que pintaron en la pared, decía así:

Estoy viva
El espíritu está en mí

– ¿Sabe algo? – interrumpió james – usted está loco, y lo peor de todo es que está disfrutando demasiado este maldito cuento. Va a ser mejor que me vaya.
La mano arrugada y rustica del anciano voló hacia la suya y lo detuvo.
– Insisto. Quédese y escuche el resto, ahora viene lo mejor, la vuelta de los muchachos a esa mansión que está buscando…
James dudó un momento, pero la mirada intensa del viejo y la curiosidad que le había despertado la historia lo hicieron quedar, a pesar de que consideraba que algo malsano flotaba en el ambiente.
– La noticia de este nuevo asesinato corrió como un reguero de pólvora encendido, y Alan enloqueció. Era obvio que todo tenía relación con lo sucedido el año anterior. Sólo quedaban él, Sandra y Robert. Era fácil suponer que uno de los otros dos, o ambos eran los culpables de esta seguidilla de muertes.
Sandra había sido la mejor amiga de Penny y estaba bastante chiflada; y Robert siempre había sido parco con él, nunca se ponían de acuerdo. Los padres de Penny se habían mudado un par de meses antes, y no eran capaces de hacer algo así. ¿Y si Penny no había muerto y había regresado para vengarse? Muchos interrogantes.
Se dijo que los fantasmas o los aparecidos no pertenecían al siglo XX, así que fue en busca de la parejita para darles una buena sacudida y encontrar la verdad. Y tuvo una interesante idea para hacerlo…
Llegó como un rayo a la casa de Sandra y le dijo que Robert estaba herido, que tenían que ir a ayudarlo, que se habían encontrado con el asesino y que habían peleado, pero que no habían podido detenerlo.
Ella lo siguió sin pensar. Subió al auto y lo acompañó, pero la preocupación que sentía cambió de objetivo cuando se dio cuenta que estaban yendo hacia la mansión Rutherford…
– “Esto debe terminar donde comenzó” – dicen que expresó Alan con vehemencia.
James Robertson creyó ver por un momento a los dos muchachos yendo por el camino hacia la casona. Sacudió la cabeza, se sentía mareado. Culpó a la cerveza, al cansancio del viaje y a la hipnótica y cadenciosa voz del viejo que seguía con su relato.
– Llegaron y la congoja inundó a Sandra, que empezó a culparse y aceptar que lo tenían merecido, que todos iban a morir. Alan la tomó de los hombros y la zarandeó. Le dijo lo que pensaba, que si la asesina no era ella, entonces era Robert. La arrastró dentro de la casa. Las sombras ya estaban cayendo sobre todo el lugar, haciendo que todo se viera más tenebroso.
Alan se sentó en sillón con un bate de baseball en la mano, sin dejar de observar a Sandra que se había quedado llorando en un rincón.
– “Vamos a esperar a Robert, seguro ya debe haber encontrado la nota que le dejé…”
Robert encontró el mensaje y lo hizo un bollo. Subió a la camioneta de su padre y fue en busca de su novia.
Fue el viaje más largo de su vida. El camino parecía alargarse a cada momento, y para empeorar las cosas, la lluvia comenzó a caer.
Estuvo a punto de salirse de la carretera un par de veces, pero de todas maneras pudo llegar a Rutherford, para encontrar algo que no había imaginado, el auto de Alan estaba destrozado. Golpes en el capot, en las puertas, los vidrios hecho añicos. Pensó en lo peor.
Angustiado corrió hacia el interior…
Llamó varias veces a Sandra pero ella no le contestó. La soledad se palpaba con suma amplitud.
No había nadie en la planta baja, por lo que decidió ir a la planta superior. Corrió hacia las escaleras y al llegar al primer piso lo vio, había un cuerpo tirado en el fondo del pasillo, la poca luz reinante no le permitía ver de quien se trataba.
Se detuvo, por unos instantes no pudo seguir, hasta que tomó fuerzas y logró dar un paso, y luego otro, y otro. No consiguió evitar pisar la sangre que empapaba todo. El piso estaba teñido de un profundo rojo oscuro.
Se agachó, era Alan. Un largo y terrible corte en el pecho había dado cuenta de él. Una mueca de terror le surcaba la cara y su boca abierta denunciaba un grito ya extinguido.
Robert no sabía que pensar, que creer…
Un quejido en alguna parte lo sacudió, y a pesar del asco que le despertaba toda la escena, pasó por el costado del cadáver y siguió en silencio. No era capaz de pronunciar ni una sola palabra.
Pasó por un par de habitaciones en las que no había nadie, hasta que llegó a aquella, por la que había caído Penny…
Los sollozos eran más fuertes. Robert se asomó y vio que era Sandra que lloraba como una niña, acurrucada en el piso contra las cortinas del maldito ventanal.
Corrió hasta ella y la alzó. Le preguntó qué había pasado, quien había atacado a Alan. Ella tardó en responder, parecía haber perdido la razón, lucía muy perturbada.
Robert la aferró contra su pecho y trató de calmarla. Hasta que ella se animó a alzar la cabeza y mirarlo. Toda la cordura había desaparecido de sus ojos marrones.
– “Fue Penny, ha venido por todos nosotros”.
Robert no podía dar crédito a las palabras de Sandra, pero un par de pasos a su espalda le indicaron que no estaban solos. Algo maléfico flotaba en el ambiente y un olor corrupto lo cubrió todo.
Antes de darse vuelta comprendió que Sandra tenía razón. Giró y la vio...
Era Penny. Su cuerpo putrefacto seguía vestido con el mismo uniforme de la secundaria, el que estaba sucio y roto en varias partes. Un enorme machete colgaba en su mano derecha, pero lo que propagaba la mayor sensación de horror era la máscara de conejo, manchada de sangre en varias partes, que había utilizado Fred para asustarla.
Robert ni siquiera pudo decir una palabra. El machete se movió como un relámpago y le abrió su cabeza en dos…
La policía encontró a Sandra al día siguiente, fue la única que se salvó. Penny la perdonó o no, tal vez quiso que su castigo no sea tan breve como el de los otros. Desde ese día está internada en el instituto para gente con problemas mentales. ¡Una lástima!
Robertson suspiró y se bebió de un golpe el resto de cerveza que tenía en el vaso.
– ¿Quiere que crea que Penny volvió de la tumba? ¿O me quiere decir que Penny está oculta en esa casa? Mire, usted es un gran mentiroso, un gran cuentacuentos. Es obvio que Sandra mató a todos y luego enloqueció, o antes estaba loca, tal vez desde la muerte de Penny.
– Bueno, es dueño de pensar lo que quiera. Yo le he contado lo que pasó y todo lo extraño que rodea la casa, la cual es mejor dejar como está.
– No sé cuál es su interés en esa casa, pero no voy a dejar que afecte mi negocio. Reconozco que es muy hábil con las palabras, pero hay muchas cosas que no puede saber, no estuvo con los muchachos y tampoco creo en espíritus ni muertos que son capaces de regresar.
– Pués, simplemente debería hacerlo, piense además que han pasado las doce de la noche, ya estamos en Halloween, y en este momento todo puede suceder– señaló el viejo clavándole una mirada salvaje, fiera, con un brillo rojo como el de mil infiernos, con la fuerza estridente de mil almas dolientes.
– Ahora si me permite, tengo que leer algo que dejé pendiente– señaló el viejo poniendo sobre la mesa un libro con tapas de cuero muy antiguo y con extraños símbolos en él.
James Robertson sintió que algo le estrujaba el alma y toda su conciencia.
A pesar de toda su inteligencia y su raciocinio comprendió que todo lo que había escuchado era cierto. Se sintió ahogado, apresado, molido por la fuerza de los hechos.
Sacó un billete de cincuenta dólares y lo dejó sobre la mesa.
Se metió dentro de su auto y aceleró. Nunca más volvería a ese lugar. Nunca más trataría de volver a pensar en la mansión Rutherford o en la asesina con la máscara de conejo de Silvertown, pero de lo que estaba plenamente seguro es que esos ojos que lo habían atravesado no eran humanos… ese viejo sabía todo y mucho más, porque ese viejo era simplemente el Espíritu de Halloween…ese que Alan y los otros habían conjurado…

HT2014:Escritor
Last edit: 5 years 1 month ago by Daniel L.

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5 years 2 months ago #2337 by yerboya
Hola Daniel. En efecto la historia está más que trillada, y para sacarla adelante con interés habría que buscar la forma de sorprender al lector con algo nuevo, lo cual no es fácil. A ver que sugerencias te dan los compañeros, yo voy a tratar de pensar en algo "inesperado" :laugh:

HT2014: Crítico

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5 years 2 months ago - 5 years 2 months ago #2344 by Asja
Otra peli ochentera :laugh:

Coincido en lo que comenta Emilio y en la falta de inspiración actual. De los cuatro finales alternativos (entiendo que son tal cosa), puede que el que dé un punto más de originalidad sea el cuarto. Ahora que lo pienso, se me está ocurriendo y convertir en asesino al novio de Sandra (podría estar colgado por Penny, en realidad) No es que sea el giro del siglo, pero es lo único que se me ocurre ahora...

Otra opción, más arriesgada, puede ser jugar con el tono del relato. O hasta usar los cuatro finales, en plan elija el lector su favorito.
Last edit: 5 years 2 months ago by Asja.

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5 years 2 months ago #2345 by Daniel L
Si, la opcion del novio es la que está "pendiente", pero más que nada tengo la intención de "jugar con el tono" del relato y con algunas circunstancias que se darán cuando decida el final, si tal vez todo esté en la mente de la protagonista...

HT2014:Escritor

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5 years 2 months ago #2356 by salino
Odio los finales donde todo ocurrió en un sueño o en la mente del protagonista, Daniel. Tranquilo, sacaremos algo mejor.
Lo del fantasma alertando a su amiga de inminentes asesinatos está muy bien, pero imaginemos que en realidad no es tan sobrenatural. Qué tal si alguien hace creer a la protagonista que el fantasma de su amiga le pide que vengue su asesinato.
Osea, todo es como nos lo presentas, pero alguien ha manipulado a esta chica para que se vea obligada a crear accidentes que terminan en tragedia.
El final puede tener un giro de tuerca donde el fantasma real de la amiga termina con el antagonista... Ahí veo meollo :whistle:

HT2014:Escritor

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5 years 2 months ago #2366 by Daniel L
Si, Salino, lo del novio lo tenia "reservado" para eso, que haya tenido una relacion oculta con la finada y así manipule a la protagonista.
Lo de "tener en la mente" me refería a que ella sola se autosugestione para matar a la pandilla, no en el sentido de que no haya sucedido nada. :)

HT2014:Escritor

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