Foro
× Halloween Tales 2013. Taller Literario Pulp dirigido a escritores, correctores y críticos. Bases de la convocatoria: Convocatoria Halloween Tales 2013
Importante: Dentro de esta categoría solo pueden abrir tema nuevo los escritores que participan en el taller. Un hilo / tema (título de la obra) por cada autor. Debes loguearte para que salgan los botones de crear nuevo tema. Todo usuario registrado podrá participar en los hilos / temas abiertos.

El negocio de Emilio Mardones

More
6 years 2 weeks ago #1806 by Sergio L. Doncel
Mis sugerencias para este relato van sobre todo en la línea de aportar orden y concierto. Tiene que ser todo mucho más claro y comprensible, desde el principio hasta el final.

Hay muchas acciones en un relato que encuentro demasiado descriptivo. Podrías probar a añadir más diálogos o acortar algunas partes, dando un mayor peso a otras que son relevantes para la trama, buscando recrearte en el misterio o en situaciones inquietantes.

El inicio despierta interés y pienso que puede potenciarse aún más.

Vendría bien, como ha dicho Daniel, que se identificara a los padres y madres por sus nombres.

Pero lo más importante, a efectos de la claridad, es no dejar sin una respuesta nítida las distintas preguntas que plantea el relato:

1) ¿En qué consistió, exactamente, la broma del protagonista? ¿Sólo en encerrar al otro chico?

2) ¿Cuál fue la causa de los efectos de esa broma en el chico?

3) ¿Qué es ahora Tomi?

Y aparte aún restarían algunas dudas. ¿Los padres del protagonista no sabían nada de lo sucedido? ¿Lo que pretenden los padres de Tomi es vengarse y por eso les invitaron a la fiesta?

Un saludo.-

HT2013:Crítico/HT2014:Crítico

Please Identificarse or Create an account to join the conversation.

More
6 years 2 weeks ago #1807 by Dan Aragonz
Acá hay otra versión que es una prueba. espero que funcione mejor que la anterior, espero que sí. saludos atento a sus comentarios...




Cuando pasó junto a la entrada, evitó hacer ruido para no levantar sospechas. Miró en todas direcciones, asegurándose que nadie lo viera fuera de la habitación. Golpeó dos veces para comprobar que el lugar estaba vacío, quedando la puerta entreabierta por el impulso. Sacó un frasco de su bolsillo que destapó por completo, dejando libre a la criatura. Regresó de puntillas a su dormitorio, dejó sus zapatillas como tope para que la puerta no se cerrara. Se lanzó sobre la cama esperando que su hermano encontrara con la sorpresa, sonrió cuando escuchó la puerta del cuarto de Oscar. Acomodó su almohada para disfrutar los gritos del enano, pero una duda lo invadió. No averiguó si la araña era venenosa, por lo que se levantó rápido para buscar información en Internet. Pero fue demasiado tarde.

Escuchó el grito desgarrador de su madre, quedó paralizado sobre la cama pensando que el arácnido, posiblemente sí era venenoso. Oyó llegar el auto de su padre que no dejaba de tocar la bocina para que abrieran el portón de la casa. Miguel pensó en la reacción de su padre, cuando viera a su esposa muerta en la habitación. Trató de inventar una mentira cuando salió al pasillo, pero lo único que se le vino a la mente, fue ocultar el cuerpo. Lo vio en una película de terror ochentera, en donde nunca atraparon al asesino. La araña salió del lugar de los hechos y bajó por la escala. Quizá iría en busca de alguna otra víctima. Apareció el padre un poco molesto porque nadie salió a encontrarle. Miguel estaba completamente en shock.

-¿Qué te pasó? ¿Por qué tienes esa cara?- El padre se acercó, tomó la cara de su hijo entre sus manos y se vio que sus ojos no reaccionaban. Lo zamarreó en busca de alguna reacción a su trance.

La madre salió del cuarto barriendo el polvo de algunas tablas del pasillo, portaba unos audífonos que sonaban alto, por lo cual no escuchó llegar a su esposo. Se los quitó cuando vio el pálido rostro de su hijo. Quien dio un fuerte suspiro cuando la vio viva.

-¿Y a este que le pasa ahora?- Qué no empiece con sus tonterías- Gloria acarició la cabeza del pequeño Oscar que llegó detrás de su padre, disfrazado como vampiro.

-Raúl engorde mucho este verano, acabo de mirarme al espejo y esto ya no me cabe- Gloria besó a su esposo y se alejó por el pasillo.

-¡Arréglate jovencito porque nos vamos de viaje, celebraremos Halloween en casa de los Mardones- Raúl bajó para echar las cosas que llevarían en el auto. Oscar estaba parado a dos metros de Miguel, mirando que le pasó. Llevaba en sus hombros la araña venenosa, como si fuera una mascota.

Oscar miró desconfiado a su hermano, bajó corriendo para asegurar quedar detrás de su padre, que es donde le gustaba viajar en el auto. Miguel pensó en que se encontraría con el hijo de los Mardones, un niño llamado Tomi.


Raúl estuvo en silencio casi todo el camino a Pirque, el acceso era bastante complicado, por lo cual se mantuvo concentrado al volante. Gloria subió el vidrio de la ventanilla para que la nube de polvo que se formó por la arcilla, no entorpeciera la visual de su esposo.

-¿Quiénes son tus amigos papá?- Dijo Oscar mientras sostenía el frasco cerca de su cara, haciendo morisquetas al bicho.

- Su padre perdió contacto con sus amigos hace algunos años - Gloria enseño a sus hijos la carta de invitación que sostenía en sus manos.-Que bien que se acuerden de ti mi amor –Raúl se mostró indiferente al entusiasmo de Gloria.

Oscar se quedó dormido con los dientes de vampiro puestos, apoyado en el asiento de su padre, mientras babeaba a ratos. Miguel iba muy despierto, sufría un insoportable dolor de estómago, por salir de casa sin comer. Tenía que esperar llegar a su destino, porque toda la merienda iba en el maletero. Pensó que su madre vestida de caperucita, era un poco infantil para su edad, aunque a su padre que imitaba a Drácula, parecía encantarle porque cada veinte minutos le enseñaba los dientes.

-Una fiesta de Halloween en casa de tus amigos, no recuerdo la última vez que fui a una- Gloria le sonrió a su esposo que la miró con el rostro inmóvil-

- No te entusiasmes mucho, estamos un rato y nos venimos. Además sólo a él lo conozco, a su esposa solamente de vista- Raúl recordó que Emilio no era su amigo, sino más bien un conocido del antiguo trabajo que tuvo hace años, además era un poco religioso, pero no hubo problema porque él evitaba hablar de religión , siempre se termina discutiendo.

Llegaron a una alta loma, donde se veían las enormes construcciones que poblaban la zona. El camino se volvió más complicado por el montón de piedras filosas que se podían ver tiradas en el camino, parecía como si las dejaran ahí a propósito. Porque Gloria reaccionó a tiempo a jalar el volante, se salvaron. Una enorme roca que dio con un neumático delantero, levantó el auto varios centímetros. Oscar despertó por el salto, que casi terminó en tragedia.

-¡Para el auto ahora!- Gloria gritó asustada, necesitaba bajarse y calmarse un poco. Estaban a metros de la casa de los Mardones. Gloria acelerada sacó una bolsa y se la paso al único que no llevaba disfraz. A este se le quitó el dolor enseguida después del susto. Recibió el traje de zombi que su madre le trajo.

-No te creas que no vas a participar- Gloria desabrochó su cinturón de un tirón y se bajó del auto. Detrás bajó su esposo que se quedó mirando la rueda que se estropeó casi por completo, pero era seguro que el dueño de casa tenía alguna de repuesto, por lo cual no se preocupó. Oscar lo siguió a través del patio delantero rodeado de verde.

Miguel aguardó unos minutos dentro del auto. Planeaba vagar por el patio de la casa durante la fiesta, para no encontrarse a Tomi. Seguramente el chico creció un montón y recordaría la broma que le jugó años atrás.

Los padres de Miguel ya estaban disfrutando de la gran casa. Gloria paseaba por la sala observando las fotografías colgadas en las paredes, en todas aparecía Tomi con la misma edad que lo conoció la vez pasada. Raúl aceptó beber un vaso de vino que le ofreció el dueño de casa. Su esposa Alicia llevaba en sus manos una bandeja llena de comida que parecía muy apetitosa. La preparó especialmente para sus invitados. La esposa de Raúl sacó un bocado y se sentó en el sillón que estaba frente al bar. Su esposo la siguió y se posó junto a ella.

-¿Al parecer somos los primeros en llegar?- Comentó Gloria, que miraba la cantidad de licor que vertían sobre el vaso de su esposo, quien lo movía ansioso por beber pronto.

- Sí, los demás se retrasaron un poco, pero están por llegar- Dijo Alicia mientras miraba a al esposo de Gloria, que se bebió el vino de un sorbo.

-¿Dónde está tu hijo, hace tanto que no lo veo?- Alicia se sentó amigablemente junto a Gloria esperando una respuesta.

- Se quedó en el patio mirando el decorado, que por cierto está muy tenebroso - Los padres de Tomi se miraron con complicidad- ¿Tomi puso todas esas calabazas y telarañas colgadas de los arboles? - Preguntó Gloria con una mirada certera, haciéndole saber a Emilio que a ella también quería beber.

- No fue Tomi, fui yo - Alicia miró a su esposo buscando aprobación por su repuesta. Él se levantó para traer una copa de vino para su invitada- Este vino te va a encantar es una cosecha muy especial- Gloria se lo bebió de un sorbo, quería calmarse pronto del susto que paso en el auto.

- ¿Dónde está hijo, tiene que estar inmenso ese niño?- Cuando terminó de tragar la última gota, puso la copa para recibir un poco más. Consiguió acomodarse en el sillón relajándose por completo.

- No podrá acompañarnos en estos momentos, está ocupado– Las visitas se sirvieron más vino- ¿Qué lo mandaron a hacer? – Los Mardones se miraron uno segundos y todo quedó en silencio absoluto.

- Tenemos que darles una muy buena noticia, pero necesitamos que Miguel también este presente- Gloria y Raúl se mostraron sorprendidos por la noticia.

- Que bueno es sentir este calor de Familia, como si fuera una sola- Raúl se bebió la tercera copa más rápido que las anteriores- Ve a buscar a tu hermano y dile que le tienen una sorpresa acá- Oscar refunfuño cuando escuchó a su padre, tomó el frasco y salió de la casa.

Gloria se levantó de su asiento y se acercó hasta la barra, tomó una botella de vino que estaba abierta y se sirvió un poco más. Raúl la miró sorprendido pero el dueño de casa lo miró para que se sintiera como en su casa.

Miguel deambuló un largo rato por el costado de la casona, sus muros casi no se veían por los frondosos arbustos que la rodeaban. Estuvo pateando algunas piedras y observando los columpios donde jugó años atrás, oxidados con el tiempo durante unos minutos pero se aburrió y se encaminó algunos metros más. Cuando llegó al patio trasero, la temperatura bajó bruscamente. Estaba plagado de artefactos viejos; Un televisor con la pantalla quebrada, una mesa de centro con un plato musgoso, también había una pequeña cuchara oxidada y un sillón. Pudo a ver a Tomi que corrió entre los artefactos hacia los árboles.

Miguel pensó que ese extraño sitio, era el lugar donde jugaba Tomi, pero a su edad era estúpido jugar vivir en una casa sin muros ni techo. Parecía que seguía siendo un niño tonto y sin amigos. Al seguir su rastro, encontró una vieja entrada cubierta por ramas y abundante maleza, ahí estaba la puerta entreabierta. Era el sótano donde jugaban cuando fueron más niños. Era obvio que Tomás quería vengarse de él, asustándolo de alguna forma. La pequeña entrada escondía trece peldaños de cemento, que conducían a un montón de cosas viejas cubiertas de oscuridad. Miguel lo recordaba perfectamente. Aún la puerta conservaba las marcas que dejó el padre del niño, tratando de rescatar a su hijo.

Miguel no se atrevió a descender a la planta baja, estaba en la entrada del sótano, la puerta estaba atascada y el lugar por lo que se veía parecía muy oscuro. Sólo unos leves rayos de sol entraban por los agujeros, el deteriorado piso de madera parecía que se iba a caer.

-¡No te atrevas a asustarme Tomás, porque si lo haces, te daré una paliza!- Miguel se asomó por el pequeño espacio que queda entre la puerta y la pared.

Oscar apareció por entre las cosas viejas que estaban acumuladas en el patio. Se acercó a cambiar el canal del televisor que estaba muerto y eso le causo mucha risa. Tomó la cuchara mohosa que estaba sobre la mesa y la lanzó lejos por el asco que le provocó olerla. Se subió al sillón y comenzó a dar saltos para divertirse. Miguel se dio cuenta y pensó en darle un buen susto. Se escondió detrás de unas frondosas ramas de un enorme árbol y emitió extraños ruidos, que llamaron la atención de Oscar, que lentamente caminó hasta el escondite de su hermano.

-Miguel sé que estás ahí, puedo ver tus zapatillas- Salió de entre las ramas enfurecido, parecía que no le gustaba que el enano le arruinara sus planes.

- Me quiero ir a la casa, no ha llegado ningún niño - Oscar se devolvió a la casa donde sus padres festejaban felices.

-Los niños cuando lleguen se van a juntar allá- Miguel señalo el sótano y se aguantó la risa. Oscar miro la puerta que se dejaba ver entre los arbustos y no lo tomó en serio.
-Mi mamá dice que vayas, que esas personas tienen que darte una buena noticia- Miguel muy curioso por saber de qué se trataba, corrió a toda velocidad a la casa.

Miguel se encontró con la puerta de entrada cerrada, por lo que tuvo que tocar el timbre. Alicia la abrió mostrándole una enorme sonrisa. Junto a ella apareció su esposo, este llevaba la bandeja con comida.

-¡Hola Miguelito tanto tiempo sin verte!- El niño se puso nervioso cuando la mujer con un abrazo lo entró a la fuerza y cerró de golpe.

-¿Dónde están mis padres?- Miguel se tranquilizó cuando los vio, seguían sentados frente al bar- No te preocupes hijo, ahí están tus padres, están bebiendo nuestro rico vino hecho en casa- Podía ver la parte trasera de ambas cabezas sentadas en el sillón.
Miguel se acercó hasta sus padres. Pero antes de llegar frente a ellos, Emilio no aguantó más lo que tenía que decirle al muchacho.

- ¿Qué le hiciste a mi hijo?- Miguel lo miró extrañado- ¿Qué demonios le hiciste a mi hijo, maldito engendro?

- Gritó el padre de Tomi, que se le abalanzó y tomó al muchacho por los brazos, reduciendo su movimiento.

- ¡Papá, Mamá ayúdenme! – Los padres parecían no oír por el volumen de la música-

-¡Suélteme viejo loco, Tomi estaba allá afuera en el sótano, trató de asustarme! – El padre se quedó quieto, sin un solo movimiento cuando escuchó la respuesta de Miguel- Ese no es mi hijo, tú lo trajiste hasta aquí, así que tú te lo llevaras.

-¡Suéltame viejo demente!- Trató de zafarse pero no pudo, era sólo un niño.

-Tomi se ha pasado los últimos seis años dentro de esa habitación, todo por tu culpa - Emilio señalo a su esposa con un gesto agresivo, que fuera en busca de su hijo.

Alicia salió de una habitación con Tomi sobre una silla de ruedas- ¡Mira salúdalo, tiene tantas ganas de verte!- El rostro del muchacho estaba cubierto por una máscara de plástico- Quiere celebrar Halloween como todos los niños, pero no puede hacerlo y todo por tu culpa- La madre se abalanzó furiosa sobre el muchacho.

-¿Qué le hicieron viejos locos?- Gritó Miguel que logró escapar dándole un mordisco en el brazo a Emilio. Luego corrió hasta donde sus padres que escuchaban música alta. Cuando logró tenerlos de frente, se dio cuenta que un extraño liquido color tinto salía por sus ojos.

Miguel gritaba desesperado que alguien lo ayudara, mientras la madre de Tomi empujaba la silla de ruedas lentamente hacia él.

-Tú provocaste esto, así que tú lo arreglas niño- La madre lo persiguió por la sala mientras este, se escabulló por debajo de la mesa. Desde ahí pudo ver la cara de Tomi, cuando se le cayó la máscara, sus ojos parecían no tener reacción, parecía estar en otro mundo.
Emilio lo sacó de una pata de su escondite. La madre le puso un paño en la boca que lo hizo desvanecerse en seguida.
-¡Trae el Sacro que está bajo mi almohada! - La madre corrió hasta la habitación. Emilio amarró con una correa de fuerza a Miguel en una silla y lo puso frente a Tomi que estaba con la mirada perdida. Alicia le entregó una caja negra con forma rectangular.

Oscar en el patio trasero, no pudo contener su curiosidad, estaba parado junto a la puerta que vio entre los arbustos, esperando que apareciera algún niño para jugar. Pensó en investigar el cuarto que la puerta escondía, pero era imposible que alguien estuviera ahí dentro, el lugar parecía estar oscuro y tenebroso.

-No es que yo sea un niño cobarde- Dijo Oscar que le hablaba al bicho que tenía encerrado en el frasco que sostenía en sus manos.

Se acercó un poco más y dio un leve golpe a la puerta.

-¿Hay alguien ahí dentro?- Miguel puso su oído sobre la puerta durante un instante y no escuchó nada de nada.
Pensó que su hermano podía estar mintiendo por lo que se alejó de ese lugar unos metros, pero el sonido de alguien bajando las escalas, lo alertó.

-¿Qué fue eso?- Oscar le habló al bicho que se movía impaciente dentro del recipiente.
A Oscar le pareció escuchar cosas destrozándose contra los muros, por los crujidos que se escuchaban. Oscar se puso a llorar y de pronto todo se calmó, los ruidos cesaron. Se echó a correr a la casa en busca de sus padres.

Miguel estaba aterrado, las cosas de la casa volaban por los aires chocando contra las paredes, incluso sus padres muertos seguían botando vino por los ojos y los oídos. Emilio sostenía sobre sus manos el libro grande que movía de un lado a otro, mientras recitaba frases que leía de este.

-Intercambius Profondum Livitus Ecuazum- Miguel tenía sus ojos cerrados y gritaba con todas sus fuerzas que pararan, no podía liberarse, tampoco creer lo que pasaba. Alicia con su cara esperanzada miraba que Tomi reaccionara de alguna forma.

Emilio enojado lanzó lejos el manuscrito al no conseguir lo que quería. Alicia tomó el rostro de su hijo para ver si reaccionaba, pero nada paso. Emilio desató de la rabia a Miguel para darle una paliza, pero se contuvo. Miguel era el único que podía hacer que Tomi regresara a su cuerpo.
De pronto el padre de Tomi soltó en llanto:

- Lo que para ti fue un juego de niños, para nosotros fue una pesadilla. Ese día que lo encerraste en el sótano, logre abrir la puerta, lo encontré desmayado. Desde ese día que no reacciona y tú eres el culpable. Ustedes estaban metidos en el sótano jugando con mis libros de culto religioso cuando todo eso pasó.
Como si un cortocircuito hubiese estallado en su cabeza, Miguel recordó algo que jamás creyó estuviera alojado aun en su cabeza. Tomi queria bajar al sotano ese dia para quemar todos esos libros, su padre traficaba almas.

HT2013:Escritor

Please Identificarse or Create an account to join the conversation.

More
6 years 2 weeks ago #1810 by contintaroja
Buenos días:
Siento tardar tanto en mis correcciones pero aquí estoy.
He leído el primer relato y después vi que habías puesto otra versión. De todos modos, ambas versiones tienen parecidos errores. Comienzo:
-Lo primero, la puntuación. Tienes que revisar bien las comas y puntos en todo el relato.
-También las tildes. Hay muchas palabras que deben acentuarse. Ejemplo: "Miguel recordó algo que jamás creyó estuviera alojado aun en su cabeza." Aún lleva tilde porque en este caso significa todavía.
-Los guiones del diálogo. Hay que cambiarlos por la raya que es como el guión pero más larga y también fijarse en los espacios.
-Faltan algunas palabras en frases. Ejemplo: "¿Dónde está hijo, tiene que estar inmenso ese niño?" Sería, ¿Dónde está tu hijo? o ¿Dónde está vuestro hijo? Y la interrogación acabaría ahí, y continuaría: ¡Tiene qué estar inmenso!
-Hay frases que habría que organizar mejor.Ejemplo: "Además sólo a él lo conozco, a su esposa solamente de vista" Sería "solo lo conozco a él"
-Solo no lleva tilde (desde 2010)

En general, te diría que necesita una buena revisión y algunos cambios.
Por lo demás, la historia me parece entretenida aunque creo que te has liado un poco, pero ahí no me meto que no me corresponde ;)

Un saludo y suerte!

HT2014: Corrector

Please Identificarse or Create an account to join the conversation.

More
6 years 1 week ago #1833 by Octavio71
Hola. Había leído la primera versión e iba a comentar y me di cuenta de la segunda. Esta segunda versión está mucho mejor hilvanada, es mas coherente y redondea más el relato. Existen ciertas cuestiones estilísticas que los correctores pueden ayudarte a mejorar. Lo del tráfico de almas es una excelente idea, pero me rechina que siendo solo una familia de conocidos, acepten alegremente ir a una fiesta de disfraces. También es muy brusco el paso de un accidente a la urgencia de que el niño se ponga un disfraz, y que el problema con el auto quede tan en el olvido. Saludos.

HT2013:Escritor|HT2014:Escritor

Please Identificarse or Create an account to join the conversation.

More
6 years 4 days ago #1887 by Dan Aragonz
EL NEGOCIO DE EMILIO MARDONES

Se quedó junto a la entrada evitando hacer ruido para no levantar sospechas. Miró en todas direcciones asegurándose que nadie lo viera. Golpeó dos veces para comprobar que el lugar estaba vacío, quedando la puerta entreabierta por el impulso. Destapó un frasco que sacó de su bolsillo y soltó una pequeña criatura que capturó un par de días antes. Regresó de puntillas a su dormitorio y se lanzó sobre su cama esperando que su víctima descubriera la sorpresa. Acomodó su almohada para burlarse de los gritos de su hermano pero cuando escuchó la puerta de la habitación de Oscar, una duda lo invadió. No averiguó si la araña era venenosa, se levantó rápido para impedirlo, pero fue demasiado tarde.

El grito desgarrador de su madre, lo paralizó por completo, posiblemente el bicho era venenoso. Oyó a su padre llegar, quien no dejaba de tocar la bocina para que abrieran el portón. Miguel salió por el pasillo preparando una mentira, pero lo único que se le ocurrió, fue ocultar el cuerpo. Lo había visto en una película de terror ochentera donde nunca atraparon al culpable. Se preguntó qué reacción tendría su padre cuando viera a su esposa en el piso, muerta. La araña se escapó del lugar de los hechos rápidamente, bajando por la escalera, como si fuera consciente de su fechoría. Quizá en busca de otra víctima.
El padre apareció molesto porque nadie salió a su encuentro. Miguel se quedó arrodillado en el piso, sin reacción alguna por la tragedia que provocó.

— ¿Qué paso? ¿Por qué tienes esa cara? — Cuando se dio cuenta que no reaccionaba, lo zamarreó.

La madre apareció por el pasillo, arrastrando polvo con una escoba que restregaba por el piso. Llevaba unos audífonos con el volumen alto, que no la dejaron notar la presencia de su esposo. Cuando vio el pálido rostro de su hijo reaccionó y él se tranquilizó de verla con vida.

— ¿Qué le pasa a este niñito? — Qué no empiece con sus tonterías— Gloria saludo a su esposo de un beso.

— Raúl, acabo de mirarme al espejo, engorde mucho, esto ya no me queda nada de bien—Gloria se arregló algunas hilachas de su traje de cenicienta, mientras su marido la miraba hipnotizado por su disfraz.

— Quédatelo a mí me gusta mucho — Ella se sonrió y bajó por las escaleras.

—Miguel te traje una sorpresa —El padre lo ayudó a levantarse del piso. Apareció Oscar por la escala, llevaba un disfraz de vampiro.

— ¿Me quedare en casa? — Miguel se cruzó de brazos esperando una respuesta.

—No precisamente, te traje un disfraz para la fiesta en la casa de Tomi— Raúl sacó de su bolsillo unos dientes de vampiro postizos y se los entregó a Oscar.

—No quiero ir, que ese niño sea un miedoso no es mi culpa— Le dio la espalda a su padre.

—Bueno si no quieres ir a la fiesta de Halloween, te quedaras en casa con el abuelo— Emilio siempre asustaba a Miguel con eso. Gloria llamó a su esposo para que preparara el transporte para el viaje.

— ¿Te quedaras con el abuelo? — Oscar esperó alguna respuesta de su hermano. La araña se paseaba sobre sus hombros como si fuera su mascota.

—No seas bruto, el abuelo está muerto— No se quedaría solo en casa, a veces se escuchaban extraños ruidos.

Oscar pensaba que el abuelo estaba vivo, porque a veces en las noches lo veía sentado junto al árbol que está en el patio. Se olvidó del asunto y siguió a su padre para asegurar un buen puesto en el auto. Miguel golpeó el muro y se fue a su habitación dando un portazo al entrar. Estaba enojado por su fallido plan, pero se alegró que el incidente no pasar a mayores. Pensó en dejar de andar asustando, algún día esas bromas podían terminar en tragedia. Recordó la que le jugó a Tomás, hijo de los Mardones. No pudo evitar matarse de la risa.

La familia Moreno llevaba un par de horas dentro del vehículo, Raúl condujo en silencio casi todo el trayecto, el camino era bastante pedregoso, por lo cual se mantuvo concentrado al volante. Gloria subió el vidrio para que una nube de polvo que se formó, no entorpeciera la visual de su esposo.

— ¿Sabes si Emilio sigue con el negocio de los contenedores? — Raúl no despegó la vista del frente.

—No sé, no tenemos mucho contacto en realidad, me pareció extraño que nos invite a su fiesta, después de la tontería que Miguel provocó.

Gloria pintaba sus labios mirándose en el espejo retrovisor. Oscar sostenía un frasco con su nueva mascota dentro. Se quedó dormido con los dientes de vampiro puestos, apoyado en el asiento de su padre, mientras babeaba a ratos. Miguel iba despierto, sufría un insoportable dolor de estómago, por salir de casa sin comer. Tenía que esperar llegar a su destino, porque toda la merienda iba en el maletero. Pensó que su madre vestida de cenicienta, se veía ridícula para su edad, aunque su padre vestido de Drácula, parecía encantarle.

— Espero que no siga con esos rollos religiosos, siempre tenía la casa llena de gente rara— Raúl encendió la radio—Nunca supe por qué lo visitaban, si no estaba metido en ninguna iglesia.

Llegaron a una alta loma, donde se lograban ver las enormes construcciones que poblaban la zona. Enormes terrenos ocupados por antiguas casas quintas en su centro y la mayoría rodeadas por un montón de enormes arboles verdes.

—Qué lugar más bonito y acogedor— Guardó el lápiz labial en su pequeña cartera— Encantada me quedo a vivir aquí para siempre— Abrió la ventana, el aire se volvió muy fresco— Estas casas deben costar en una fortuna.

—Parece que vende cosas usadas que compra en sus viajes. Deambulaba por todo el país con sus famosos contenedores— Raúl se dio cuenta que habían llegado.

Estaban a metros de la casa de los Mardones, Gloria sacó una bolsa que le pasó a Miguel, a este se le quitó el dolor de barriga enseguida, cuando vio el disfraz de zombi que le trajeron.

— ¡No pienso ponérmelo, con esto me veré totalmente ridículo!— Miguel golpeó el asiento de su madre.

— ¡No te creas, que no vas a participar, te quiero con la cara llena de risa cabro de porquería! — Gloria desabrochó su cinturón de un tirón y se bajó del auto.

Raúl abrió la maletera para sacar la comida que trajeron. Oscar lo ayudo a llevar algunas cosas pequeñas. Ambos caminaron por del patio delantero de la casona, todo rodeado de frondosos árboles.
Miguel esperó unos minutos dentro del auto para no entrar a esa aburrida fiesta. Pensó en vagar por ahí un rato hasta que sus padres le avisaran que volvían a casa. Pero si se disfrazó de zombi porque su madre si lo veía sin el traje, lo dejaría sin televisión durante un mes.

Gloria se paseó unos minutos en silencio por la sala, observando fotografías colgadas en casi la mayoría de las paredes, todas eran de Tomi. El niño no había cambiado demasiado. Emilio que estaba junto al bar, le ofreció un vaso de vino a Raúl, que aceptó con un gesto con la cabeza. Oscar miraba hipnotizado un montón de pequeños autitos que estaban sobre una repisa. Alicia llegó con una bandeja llena de comida para los invitados, parecía estar muy apetitosa. Estaba disfrazada de bruja color sangre. Gloria tímidamente sacó un bocado y se sentó en el sillón que estaba frente al bar. Raúl la siguió y se posó junto a ella.

— ¿Nadie más ha llegado? — Comentó Gloria, que miraba la cantidad de licor que vertían sobre el vaso de su esposo, quien lo movía ansioso por tomárselo pronto.

—Este vino está delicioso— Alicia miró a su marido beberse un segundo vaso de un rápido sorbo.

—Los demás deben estar por llegar, pero comencemos la fiesta sin ellos—Respondió Emilio que se sentó amigablemente junto a Gloria.

— ¿Dónde está Tomi? — Gloria cruzó las piernas esperando alguna respuesta.

—Está en su habitación esperando que llegue tu hijo para salir a jugar— Los padres de Tomi se miraron con complicidad— ¿Dónde está Miguel por cierto? — Emilio movió su cabeza con un leve tic nervioso.
Gloria miró amablemente al dueño de casa, para que le trajera algo de beber.

—Este vino te va a encantar es una cosecha muy especial —Se levantó para traer una copa para la invitada.

—Tenemos que darles una noticia, pero necesitamos que todos estén presentes—Gloria se bebió de un sorbo el vino, cuando terminó de tragar la última gota, puso la copa para recibir un poco más. Consiguió acomodarse en el sillón relajándose por completo.

—Oscar ve a buscar a tu hermano—Este se alegró cuando escuchó a su padre y caminó hasta la puerta de salida con el frasco bajo el brazo a buscar a Miguel.

Gloria se levantó y abrió una de las ventanas, sintió mucho calor de repente. Luego se acercó a la barra, tomó una botella de vino abierta y se sirvió un poco más. Emilio soltó una sonrisa amigable para que se sintiera como en su casa.

Miguel deambuló un largo rato por el patio. La temperatura bajó bruscamente cuando llegó al final de la parcela. La propiedad era inmensa, lo que permitía al dueño guardar una decena de contenedores bien ordenados en el terreno. También había artefactos viejos; Un televisor con la pantalla quebrada, una mesa de centro con un plato musgoso, una pequeña cuchara oxidada y un sillón. A varios metros de distancia vio a Tomi jugar entre los viejos cachureos, cuando se acercó para saludarlo, este escapó entre los artefactos hacia los árboles. Parecía seguir siendo un niño tonto y sin amigos.

Lo siguió hasta su escondite, encontró la vieja entrada al sótano, cubierta por ramas y abundante maleza, la puerta estaba entreabierta. Era obvio que Tomás planeaba algo.

— ¡Te daré una paliza si me asustas! — Miguel se asomó por el pequeño espacio que quedó entre la puerta y la pared.

Oscar apareció, se subió al deteriorado sillón para divertirse, dando leves saltos que incrementaban con el impulso. Su pie casi se queda atrapado con un resorte que sobresalía. Miguel pensó en darle un susto, se escondió detrás de unas frondosas ramas y emitió extraños ruidos que llamaron la atención de Oscar.

—Sé que estás ahí cara de Zombi, puedo ver tus zapatillas—Salió de entre las ramas enfurecido, no le gustaba que el enano arruinara sus planes.

— ¿Ya terminó la súper fiesta? — Oscar se dio cuenta que la puerta del sótano, se abrió de golpe.

—Todavía no llega nadie— Oscar miro en dirección al sótano— ¿Qué hay en ese lugar? —A miguel se le ocurrió una estupenda idea.

—Te engañaron, la fiesta es allá abajo. Están todos jugando a la pelea de¬ disfraces— Miró hacia el escondite de Tomi, que se asomó un instante— Es una base que construyeron para jugar.

Oscar miró la puerta que se dejaba ver entre los arbustos y se acercó entusiasmado. Miguel estaba seguro que ese niño miedoso asustaría a su hermano.

—Mi mamá quiere que vayas a la casa, tienen que darte una buena noticia— Miguel muy curioso corrió a toda velocidad para saber de qué se trataba.

Se encontró con la puerta cerrada, tocó el timbre y Alicia lo invitó a entrar mostrándole una enorme sonrisa. Junto a ella apareció su esposo que llevaba la bandeja con algo de comida.

— ¡Hola Miguelito tanto tiempo sin verte! — Miguel se puso nervioso cuando la mujer lo abrazó, entrándolo a la fuerza a la sala. Emilio dio un portazo.

— ¿Dónde están mis padres? —Se tranquilizó al verlos al fondo sentados frente al bar—Están disfrutando la receta de nuestro vino— Pudo ver la parte trasera de sus nucas apoyadas en el respaldo del sillón. La música estaba a un alto volumen.

—Queremos que saludes a nuestro hijo— Miguel frunció el ceño en repuesta a la conducta extraña de los padres de Tomás. Alicia fue hasta la habitación de su hijo.

—Tomi está jugando en el sótano, quería asustarme pero no le resultó— Soltó una carcajada que molestó a Emilio. Se acercó y lo tironeó de un brazo.

— ¿Por qué lo encerraste en el sótano?— Se abalanzó sobre el muchacho y redujo su movimiento.

— Yo no tuve nada que ver, él entró solo, yo únicamente lo seguí —Emilio le presionaba el brazo con fuerza y lo escuchaba con mucha atención—Llevaba una caja de fósforos para iluminar el lugar. Pero yo no me atreví a bajar la escalera. Después escuché sus gritos y la puerta se cerró sola.

Alicia salió del cuarto cargando una silla de ruedas.

— ¡Mira saluda a mi hijo, se muere de ganas de jugar! — El rostro del muchacho estaba cubierto por una máscara de plástico— Quiere celebrar como todos los niños, pero no puede.

— ¿Qué les pasa? ¡Suéltenme!— Sus padres seguían escuchando música— ¡Suélteme viejo loco! — Emilio se quedó demente mirando a su hijo postrado sobre la silla.

— ¡Ese no es mi hijo! — Logró escaparse dándole un mordisco en el brazo— ¡Desapareció ese día que lo encerraste!

Alicia se abalanzó furiosa sobre el muchacho, que escapó hacia el bar en busca de la ayuda de sus padres. Cuando los tuvo de frente, lo invadió una sensación de repulsión. Un extraño líquido tinto salía por sus ojos. Logró evadir a Alicia que lo perseguía para llevarlo a una silla que Emilio preparaba frente a la de su hijo. Se escabulló por debajo de la mesa y pudo ver la cara del Tomi cuando su padre le quito la máscara, sus ojos parecían no tener reacción, parecía estar en otro mundo. Miguel pensó entonces, quien era él que estaba esperándolo en el sótano.

—Pronto volverás a la vida hijo mío— Emilio acomodó una silla y preparó unas amarras para el prófugo.
Alicia se tomaba el pelo sacándoselo a tirones— ¡No te preocupes mi amor, papi lo solucionara todo!

Alicia sacó de una pata al prófugo de su escondite. Le puso un paño en la boca que lo desvaneció enseguida.

— ¡Trae el Sacrum que está bajo la cama! — La madre corrió hasta el cuarto mientras su esposo amarró a Miguel frente a su hijo. Alicia llegó en sus manos con un libro rojo.

Oscar estaba con la oreja pegada en la puerta del sótano que estaba cerrada. Sintió algunos ruidos y no pudo contener su curiosidad. Pensó en investigar quienes se escondían dentro.

—No es que sea un cobarde, estos niños son muy valientes jugando ahí dentro— Le dijo a su mascota de ocho patas.

— ¿Hay alguien ahí dentro? — Se cayó de espaldas cuando alguien subió rápidamente por la escala, quedándose detrás de la puerta.

— ¿Quién es? — La voz apenas le salió. El bicho que se movía impaciente dentro del recipiente. La puerta se abrió lentamente.

—Si me acompañas no me daría miedo— Oscar miraba el frasco esperando alguna respuesta.

Escuchó golpes en los muros que venían de abajo, algo chocaba contra ellos y se sentían cosas caer al piso. Vio al niño de las fotos de la casa pasar corriendo rápidamente. Era verdad lo que le dijo su hermano. Estaban jugando a las escondidas. Pisó el primer escalón y se resbaló, rodó por la escalera hasta el piso. La araña se escapó, el frasco se había hecho trizas.

Miguel recobró el conocimiento, abrió sus ojos y los cerró con todas sus fuerzas, quedó completamente aterrado, las cosas volaban por los aires destrozándose contra las paredes, los cuadros se caían al piso, incluso sus padres muertos levitaban, seguían botando vino por los ojos. Emilio sostenía el libro en sus manos, moviéndose de un lado a otro, pronunciando palabras en latín.

— Intercambius Profondum Levitas Ecua zum—. Alicia miraba esperanzada que su hijo tuviera alguna reacción.

Enojado lanzó lejos el manuscrito. Su esposa tomó el rostro de su hijo, al parecer el exorcismo no funcionó. Emilio se abalanzó sobre su prisionero, pero este se zafó de los inefectivos nudos con que estaba amarrado y consiguió un cuchillo que estaba sobre la mesa donde iban a cenar.

— Cuando lo encerraste en el sótano, después de varios minutos forcejeando, logre abrir la puerta. Sus gritos eran desgarradores, lo encontré en el piso inconsciente. Pensamos que fue solo un susto, le brindamos cuidado y lo recostamos en su habitación, pensando en que todo fue un mal rato, pero lo peor vino después.

Oscar recobró la consciencia y se levantó del piso. El frasco se quebró en decenas de pedazos, vio a su mascota meterse debajo de unos estantes llenos de libros viejos. El lugar era un largo pasillo que en sus costados, tenía una infinidad de libros viejos acomodados en estantes de madera carcomida. Tomi apareció frente a Oscar.

— ¿Has visto donde se metió mi mascota? — Preguntó a Tomi, que mantenía sus ojos cerrados y cada vez los presionaba más, como si estuviera sufriendo una pesadilla— ¿Dónde están tus amigos? — Oscar recostado buscaba a su mascota debajo de un estante. No la encontró por lo que se levantó, se dio cuenta que el niño se había ido.

Tomi abrió los ojos, su madre se dio cuenta y corrió a su lado. Emilio dejó de perseguir a Miguel y se acercó a su pequeño.

—Hijo mío regresaste— Ambos padres lo abrazaban sin contener su emoción.

Oscar se subió a la cima de una repisa, la araña apareció sobre esta, como pudo se estiró su brazo para poder alcanzarla, pero en vez de recuperarla tomo un montón de hojas de papel llenas de polvo que cayeron y se esparcieron por el suelo. Eran un montón de retratos en blanco y negro. Todos tenían rostros de personas y cada una llevaba una palabra que se repetía constantemente “Desaparecido”. En un rincón apareció tomi que no paraba de llorar.

Emilio abrazaba emocionadamente a su hijo que había regresado, pero lo soltó de golpe cuando este le dio una mordida en el cuello, arrancándole gran parte de la piel. Se cubrió el chorro de sangre de lo hacía perder sangre rápidamente.

— ¡Que no se escape!— Miguel corrió hasta la ventana que su madre muerta en el piso, había dejado abierta. Emilio necesitaba el alma de un niño para que su hijo regresara a su cuerpo por completo. Miguel trató de salir, pero la ventana se cerró.

El rostro de Tomi se deformó por completo y sus pupilas se extendieron, quedando sus ojos completamente negros. Algo se había apoderado del niño. Las cortinas de la casa comenzaron a incendiarse espontáneamente, el fuego se expandió rápido por toda la casa. En pocos segundos el humo se apoderó del lugar. Tomi se desvaneció.

Oscar se acercó a Tomi que no paraba de llorar. Vio al niño desaparecer delante de sus ojos, mientras aun podía escuchar su llanto desesperado.

—Un día un cliente de mi padre, le trajo algo envuelto en una sabana, ambos lo cargaron y se metieron aquí dentro— Oscar miraba asustado en todas direcciones, no sabía de dónde venía la voz del niño— Cuando paso un rato, salió mi padre, su acompañante y un tercero— Oscar se tapó los oídos para no seguir escuchando y subió corriendo las escaleras mientras gritaba de pánico.

Oscar golpeaba la puerta para lograr escapar, pero no consiguió ni siquiera moverla un poco.

—Traficaba almas para conseguir dinero, por eso me metí aquí, para quemar este sitio lleno de libros de magia negra. Pero tu hermano me dejó encerrado aquí para siempre.

Oscar se desvaneció y la voz cesó.

Un bombero con un hacha logró abrir y rescatar a Oscar que estaba en Shock absoluto. Fue llevado por una enfermera hasta una ambulancia y trasladado al hospital del pueblo.

El bombero no encontró absolutamente nada, porque el sótano se incendio por completo, igual que la casa. Dentro de los contenedores se encontraron decenas de cadáveres de personas, todas habían desaparecido sin dejar rastro mucho tiempo.

HT2013:Escritor

Please Identificarse or Create an account to join the conversation.

More
6 years 1 day ago #1926 by yerboya
Bueno Dan, estoy ahora con la edición de tu texto, y la verdad es que tiene sus fallos. Para mí no resulta fácil homogeneizar todos los textos, y más o menos voy haciendo lo que puedo. En general lo que observo es que muchos de vosotros tenéis un lio tremendo con los diálogos, donde ponéis los guiones como os parece. Esta batalla ya la doy por perdida, y esto lo digo en general.

Un ejemplo:

Dan Aragonz wrote: — ¿Qué le pasa a este niñito? — Qué no empiece con sus tonterías— Gloria saludo a su esposo de un beso.


Esto no tiene ningún sentido. Se usa el guión largo, y eso está bien, pero nunca se pone un espació. El guión siempre va pegado a la letra que le sigue, o le precede. Luego, lo que va entre guiones es la explicación del autor en referencia al estado de ánimo, o proporcionando la descripción necesaria para que el diálogo tenga sentido, y lo entienda el lector. Lo correcto sería (varias versiones), y con permiso de Con Tinta Roja, aunque quizás nadie mejor que ella para explicárnoslo:

—¿Qué le pasa a este niñito? ¡Qué no empiece con sus tonterias! —Gloria saludó a su esposo con un beso.

o, también:

—¿Qué le pasa a este niñito? —Dijo Gloria, mientras saludaba a su esposo con un beso—. ¡Qué no empiece con sus tonterias!

También creo que hay muchos errores con los tiempos verbales. Por ejemplo:

Dan Aragonz wrote: Miró en todas direcciones asegurándose que nadie lo viera. Golpeó dos veces para comprobar que el lugar estaba vacío, quedando la puerta entreabierta por el impulso. Destapó un frasco que sacó de su bolsillo y soltó una pequeña criatura que capturó (había capturado) un par de días antes


No sé, llevo un rato repasando textos y tengo ya la cabeza echando humo, que no sé ni lo que veo, ni lo que digo, pero me suena raro, y a ver si los profesionales de la correcciòn nos echan un cable :P

HT2014: Crítico

Please Identificarse or Create an account to join the conversation.

Time to create page: 0.140 seconds

S5 Box

Login

S5 Register