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Escoria en Oldburgo

El autor Javier Sermanz nos presenta el siguiente relato, basado en una partida de rol

Sinopsis: Todos los sábados se plantea un roleo a los miembros del foro Héroe o Bestia; en esta ocasión, la apacible población de Oldburgo, en la región de Spance, amanece con ominosos presagios y brutales asesinatos; los voluntarios deberán enfrentarse a una horda de guerreros Escoria con todo su ingenio si quieren salvar de un terrible derramamiento de sangre a los habitantes de dicha villa. ¿Lo conseguirán?

Escoria en Oldburgo

Era costumbre en el foro Héroe o Bestia abrir un Post de roleo en la tarde de sábado. Los guerreros, personajes y criaturas del foro planteaban difíciles situaciones a sus compañeros, retos de audacia y muestras de arrojo. Corría la última semana del mes de octubre de 2010 cuando apareció uno abierto por el encargado del foro. Llevaba por título: “Escoria en Oldburgo”.

La cosa prometía, acción y misterio, seguro. Proviniendo del encargado, algún grave problema se habría originado en HOB y ahora los miembros del foro eran llamados a resolverlo con astucia y acero.

La Soga: [Roleo] Escorias en Oldburgo #1

Año 1377, Era de La Bestia. Oldburgo es una villa fortificada que reposa en lo alto de un promontorio, dominando las extensas llanuras del noreste de Spance, cerca del Finíster, pero no tan cerca de la Cordillera del Gran Alp como para distinguir un contorno purpúreo en lo más bajo del horizonte, los días de especial luminosidad. En Oldburgo sus moradores se sentían afortunados; la tierra daba ricas cosechas, los árboles dulces frutos, la fauna excelente caza y el clima apacible provocaba sonrisas en las personas, cuyos rostros eran acariciados por los tersos dedos del sol y del viento, que rara vez traía consigo murmullos de desgracias ni de guerras. En Oldburgo los niños podían correr por los prados, libremente, como los ciervos que perseguían, las parejas de enamorados revolcarse entre las flores coloridas y los padres suspirar de orgullo viendo a sus vástagos crecer sin que la amenaza del infortunio pesara sobre sus cabezas. Desde la victoria del Primarca Warner Long contra las bestias en Greek, en 1319, no se conocía un periodo de prosperidad y sosiego como aquel.

Pero un aciago día de Septima, pisoteando el rocío de la mañana, decenas de personas dominadas por el espanto llegaron a la villa, corriendo en desbandada, agolpándose como corderos asustadizos tras los muros. Sus rostros macilentos hablaban de un horror informe y de sus bocas no cesaban de salir plegarias a Theos; pegaban a sus hijos y esposas contra sus cuerpos temblorosos mientras invocaban ayuda a los soldados. Sobre ellos el aire empujaba desde el norte, lamentos de muerte, y el cielo, enfurruñado con negras nubes, se hacía eco de la tragedia.

La rosácea alborada había sorprendido a los habitantes del molino, desvelando las aguas del río, teñidas de bermejo. Toda la familia Müller había sido asesinada en las tinieblas de la noche, colgándola, despellejándola, en sangriento tributo a Bahal, junto a un improvisado y burdo altar, donde habían sacrificado a su hija núbil, Ulrike. La sangre vertida serpenteaba en rojos regueros hasta las aguas del río, donde se confundía en carmíneos chorros.

A los pies del altar habían dibujado el Cráneo de Bahal.¡Bestias!

La situación es desesperada, el amo de la fortaleza, El Barón de Oldburgo, partió con la flor y nata sus ejércitos a la corte, a Sikelópolis, en el Medíter, para realizar una visita de pleitesía al Primarca de la Segunda Humanidad; los campesinos inquietos susurran que han visto una gran hueste de Guerreros Escoria aproximándose a la villa. Las fuerzas que guardan la fortaleza en tiempos de paz son insuficientes para contener a ese contingente de escorias y si se produce un ataque, Oldburgo será asolada hasta sus cenizas.

¿Quién de vosotros, arrojados caballeros, prestará su espada en esta azarosa hora de infortunio?

Von Gutenberg: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #2

En esos días, una compañía de monjes lupercanos de la Pantera Negra era hospedada en el castillo del barón, en su viaje al norte, al Abismo Rojo, donde les aguardaba una misión encomendada por el Theógono. En cuanto los rumores de que la Escoria se hallaba próxima a Oldburgo, el capitán Von Gutenberg se ofreció a defender la plaza en caso de ataque y no cejar en sus pesquisas hasta averiguar el autor del crimen.

-Podéis contar con la Hermandad de la Pantera-les prometió.

Black Dwarf: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #3

-¡Y conmigo!-dijo un siniestro luchador, que ungía su musculoso cuerpo rechoncho con una suerte de pez. La barba trenzada y la melena también se impregnaban de esa sustancia, lanzando oscuros reflejos que no auguraban nada bueno para quien le importunara. Un terrible mazo de guerra desprendía fulgores de plata desde sus dos cabezas destellantes.

Lord K: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #4

De entre la muchedumbre amedrentada salió un fornido personaje, ataviado a la manera de los soldados de fortuna, que se abría paso a empellones para colocarse al lado del capitán de los Panteras Negras. Detrás de él, dos hombres más seguían sus pasos, taciturnos, con la mirada fiera registrando a los lugareños. Estaban de paso en Oldburgo, disfrutando de su solaz en ese apacible pueblo, antes de dirigirse al Medíter, donde sus espadas serían recompensadas ampliamente, aplastando orcos.

-La Escoria es una amenaza que nos atañe a todos, no podemos permitir que esas bestias repartan su simiente de iniquidad más allá del Finíster. Mis hombres y yo lucharemos si es preciso.

Los dos mercenarios asintieron con gesto feroz, posando la mano en el pomo de la espada.

Adrian: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #5

El herrero, que martilleaba el yunque sin descanso durante toda la jornada, como un autómata, podía liberar sus ojos y curiosear el ambiente mientras el repiqueteo del hierro mece sus oídos y le induce a hondas reflexiones. Había visto a muchos extraños últimamente, merodeando por las calles y efectuando preguntas. Parecía que buscaban con premura a una muchacha, Ulrike, creía, ¡como la hija del molinero!

Era obvia, recapacitó, la relación existente entre los extraños encapuchados y la muerte de la familia Müller. ¡Se trataba de los mismos asesinos! Así lo hizo saber en el foro de la villa, donde se habían reunido todos a organizar las labores defensivas y establecer un puesto de mando en las calles; les citó a los desconocidos y describió su apariencia para que todos pudieran identificarlos.

¿Una horda de guerreros Escoria estaba a punto de arrasar un pueblo solo porque buscaban a una chica llamada Ulrike? En verdad enigmático y sombrío.

Frère Guileam: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #6

El lupercano Pantera Negra escuchó atentamente toda la declaración de un vecino del molinero Müller. Él había sido el primero en presenciar el macabro espectáculo. No habían hecho excepciones de género ni edad. Sólo su hija casadera se había librado de ver su figura despellejada; le habían clavado un puñal en el corazón y habían derramado la sangre de sus familiares por éste.

Al principio todo el mundo pensó en lobos, pero esas no eran tierras de lobos, el Gran Alp distaba muchas leguas de allí. Fue su mujer quien descubrió el Cráneo de Bahal, grabado sobre el suelo, a punta de espada, arañando la tierra violentamente en profundos surcos. Ese cráneo colmilludo no presagiaba nada bueno, sólo muerte y desolación. Las cuencas de los ojos habían sido regadas con sangre que goteaba desde el tosco altar, capturando los reflejos del sol en un apagado borgoña.

Frère Guileam, veterano luchador que había participado en la batalla del Abismo Rojo contra los rodents y había sobrevivido a la matanza de Bulbar el Sanguinario, un mortífero Dinorodent, sabía qué significaban ese cráneo, los cuerpos despellejados y el sacrificio de la chica: Los Despellejadores de Edmund.

-¡Escuchadme todos!-se aprestó a comunicar sus sospechas-: Hace unos años ocurrió un hecho trágico, un joven enamorado que enloqueció de ira por la muerte de su prometida, vendió su alma al Bahal, La Bestia, y se convirtió en un metamorfo, terrible y sanguinario; a cambio de la muerte cruenta de muchos inocentes, el dios le otorgaría un instante de vida con su amada Ulrike. Edmund mató y mató, segó vidas y despellejó los cuerpos de todos los que habían tenido que ver con el infausto fallecimiento de su amor. Pero Bahal le engañaba una y otra vez y le utilizaba para sus insondables planes, empujándolo a un derramamiento sin fin por el ferviente deseo de reencontrase con su amada.

>>Mas llegó el día en que Edmund, hastiado de tanto engaño y de tanta exigencia, se negó a obedecer los designios de su dios y se reveló contra él. Sus hombres, guerreros Escoria que se habían sumado a su causa, la cual encontraban poética, sangre a Bahal en venganza a un amor perdido, prometieron continuar con las ofrendas de víctimas, para apaciguar la cólera del Dios Bestia y que se ablandara ante la devoción de sus entregados adoradores. Los Despellejadores de Edmund, así se hacían llamar, tomando el apelativo en honor a su líder, a quien veneraban por su despiadada furia en la contienda, creían firmemente que si vertían la sangre necesaria, tarde o temprano, Bahal, su señor, le concedería la vida a la prometida de Edmund, dejando que su alma se alojara en el cuerpo de la muchacha sacrificada.

>>Según tengo entendido, la hija del barón de Oldburgo, tiene por nombre Ulrike- la gente enmudeció. Frère Guileam bajó el tono-. Debemos prepararnos para la acometida de esos salvajes, que no tardarán en llegar en cuanto Selene entorne el ojo. Que todos los que puedan empuñar un arma o blandir una estaca se preparen para luchar contra un terror atroz.

Barak Ovama: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #7

El comandante en jefe de la guarnición caminaba por el adarve, intranquilo, la noche anterior se había agitado en sueños y se había levantado con un mal presagio. La turba de campesinos y hortelanos que se había refugiado en Oldburgo le confirmaba la desagradable comezón que le punzaba la nuca. El oficial de guardia se acercó hasta él y se cuadró. Las alas de su yelmo apuntaron al cielo.

-Comandante Ovama -le saludó-, novedades de la patrulla que ha salido de reconocimiento-. Aguardó un segundo antes de continuar con el tono neutro-: se acerca un gran contingente de tropas hostiles como confirmaban los campesinos, varios cientos, señor, su llegada a Oldburgo es inminente.

-Que la fortaleza efectúe los preparativos para soportar un asedio- ordenó, imperturbable. Bajo el casco rematado en punta brilló una mirada feroz, al tiempo que soltaba un hondo suspiro, con poco más de un centenar de hombres y los voluntarios del pueblo no iban a ser capaces de contener el mal que se cernía sobre ellos.¡Tendrían que serlo!

La Soga: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #8

Las murallas exteriores de Oldburgo abrazaban al pueblo con ternura, sobre una escarpada colina. Por el norte y el oeste resultaba imposible el acceso, pero descendían hacia el este y el sur, estrechando su abrazo sobre un portón robusto. El alcázar se separaba de las calles de la villa por medio de una encrespada muralla, que se erguía en lo más alto del terreno. Un foso y un rastrillo, además de las puertas, protegían la entrada. Toda la ciudad bullía de actividad en los preparativos de la defensa, preparando hogueras para quemar los cuerpos de los guerreros Escoria a fin de que su energía no se propagara por las calles; acudiendo a reforzar muros y entradas y levantando barricadas. Se colocaron los arqueros en sus puestos, también los ballesteros, y los alabarderos, junto a ellos.

Los hermanos Pantera Negra custodiarían las puertas interiores, poniendo una barrera de acero y valor para salvaguardar la vida de la hija del barón, mientras que el negro luchador y los mercenarios convertirían en infranqueables las puertas que saludan al sur, y reciben las campiñas y los prados. Detendrían cómo fuera ese brote de Escoria en Oldburgo.

Dessert Blade: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #9

Los planes se estaban desarrollando como tenían planeado, se sonrió un Escoria, echándose para adelante la tela del embozo. Hacía semanas que sus hombres se habían mezclado con los viajeros que entran y salen de Oldburgo, sin llamar la atención. Habían averiguado que el barón se encontraba ausente y habían aprovechado su ausencia para llevar a cabo su horrendo plan. Ahora esas asustadizas gentes de Hob se habían apiñado dentro de los muros e iba a resultar más fácil inmolarlos a todos como los bueyes en la hecatombe. El resto de Despellejadores no tardarían en acudir a su cita y llegarían embravecidos como la marea alta y entonces ellos, les abrirían las puertas exteriores para facilitarles el paso a la fortaleza donde reposaba la doncella Ulrike.

Dessert Blade se giró en silencio y realizó una señal a sus compañeros, que se confundían con las sombras detrás de él. Se retorcían, imperceptibles, por los muros interiores en dirección al rastrillo, que era defendido por un puñado de caballeros. Eran una quincena y no pensaban que obtuvieran problemas con el destacamento de las puertas debido a que el grueso de las fuerzas estaba diseminado por las murallas exteriores, que tenían que defender la fortaleza del asedio.

Era un plan sencillo pero brillante. En esos momentos, otra quincena de guerreros infiltrados se estaría dirigiendo hacia los portones exteriores con el objeto de abrirlos a la llegada de las huestes. Sólo debían esperar a que el grito de alarma saltara en las murallas y actuarían.

Clover: RE [Roleo] Escorias en Oldburgo #10

El Luchador Negro estaba a su lado, rezongando inquieto, al tiempo que miraba su martillo de guerra. Su Jefe, Lord K y su hermano de armas, Cerbero, afilaban distraídamente sus espadas, escuchando el lejano fragor de un ejército que se aproxima desde el norte. Se contemplaban inexpresivos, aquel era un buen aperitivo para lo que les esperaba en el Medíter.

Los soldados de la guarnición cuchicheaban dominados por el nerviosismo, hacía muchos años que no entraban en combate y algunos de ellos todavía no habían visto la guerra. Clover esbozó una ligera sonrisa, pronto se iban a estrenar.

Estaba observando cómo temblaban sus manos en las lanzas cuando detectó una sombra furtiva detrás de una esquina. En seguida aceró la vista y escrutó las tinieblas, desenfundando su espada. A su lento movimiento reaccionaron sus compañeros, volviéndose en la dirección que él señalaba. Habría jurado que había distinguido un encapuchado como los que había descrito Adrian, el herrero. El entendimiento brincó en su mente.

-¡Escoria!- gritó a pleno pulmón, haciéndose oír.

Se abalanzó contra la figura, quien, sabiéndose descubierta, desnudó unos colmillos afilados tras unos labios deformes y se dispuso a detener el ataque, emitiendo torvas risotadas. No llegó a blandir su arma, el acero de Clover penetró por su pecho con un sordo jadeo.

Al instante, un nutrido grupo de guerreros Escoria emergieron de las sombras, desprendiéndose con celeridad de sus sayos y dejando al descubierto sus negras armaduras y sus espadas de brillos asesinos. Reaccionaron con pasmosa habilidad y se abatieron sobre ellos como una manada de chacales.

Black Demon of Chaos: RE [Roleo] Escorias en Oldburg #11

Las blanquecinas murallas de Oldburgo resplandecían con reflejos sangrientos a la luz carmesí del ocaso, era un buen presagio de victoria, Edmund estaría satisfecho con su hazaña y le recompensaría enormemente cuando le entregara a su amada Ulrike revivida por la voluntad de Bahal. Había tenido una revelación divina y había visto en ella a una doncella de idéntico aspecto a la propia Ulrike, que era sacrificada, junto con toda la ciudad, al Dios Bestia, el cual, complacido por la ofrenda, implantaría su alma en ella.

Después de muchas investigaciones por toda la Tierra de Hob, al fin sus sabuesos habían dado con ella en Oldburgo. Ahora todo estaba dispuesto para que Los Despellejadores de Edmund conquistaran esa fortaleza y la anegaran en sangre para Bahal.

Edmund podría volver a abrazar a su amada gracias a él, su leal y más comprometido servidor. Sus ojos relucieron con avieso brillo a la luz en llamas del crepúsculo, medio millar de guerreros tras él marchaban con el corazón inflamado por el fervor asesino. Sus negras armaduras se movían como una sola masa, apagada, siniestra, implacable, que dimanaba oscuros centelleos de muerte.

Al Skaer: RE [Roleo] Escorias en Oldburg #12

Surgieron de improviso, más de una docena de guerreros Escoria, degenerados en sus mutaciones, las frentes con incipientes cuernos, piel quitinosa en los pómulos y los ojos envueltos en verde resplandor. Guileam y Von Gutenberg se abalanzaron sobre ellos con la alarma en sus labios. Sus largas espadas bailaron en el aire y cantaron una tonada mortífera, dejando a varios guerreros tendidos en el suelo, anegados en su propia sangre. Junto a ellos, el comandante Ovama imitaba su canción, haciendo silbar su maza con una melodía de muerte semejante; dos cuerpos más cayeron, destrozados.

El oficial de guardia, Al Skaer, se incorporó a la refriega prorrumpiendo en salvajes gritos, dando a probar el filo de su espada a otro guerrero, que le embestía con un gruñido. Su espada surcó el éter y se clavó en el corazón de un segundo. En derredor suyo, en número que no supo determinar, formó un ingente cúmulo de miembros cercenados y cuerpos decapitados, los hermanos Pantera Negra peleaban con denuedo y la furia del animal que representaban. Alaridos alzados al cielo, sonido de espadas rechinando, huesos quebrantados y estertores de muerte; el combate duró pocos minutos y terminó como había empezado, de manera fugaz. A los pies del rastrillo se amontonaban los cadáveres de los guerreros Escoria, que habían fracasado en su objetivo.

Cerbero: RE [Roleo] Escorias en Oldburg #13

En las puertas exteriores se había protagonizado una masacre. Los soldados de fortuna habían acudido a la carrera al grito de “Escoria”, exclamado por Clover, seguidos por el luchador, Black Dwarf, que hacía girar su mazo como un remolino negro. El impacto de los aceros fue cruento, tras el primer choque murieron cuatro guerreros Escoria, y tras el segundo, una cantidad similar. Lord K hendió un cráneo de una estocada, luego aplastó un tórax, y hundió su espada en un estómago, tras abrirse camino a través de la armadura. Clover atacó sin piedad, oscilando su arma a ambos lados, dejando estelas de sangre en el aire mientras sus enemigos perecían sin remedio. Los soldados de la guarnición ayudaron a contener al resto, abatiéndolos a punta de lanza hasta que fueron reducidos a un fardo sanguinolento en el empedrado. Afuera se escuchaban signos de lucha y quejidos de muerte.

Black Demon of Chaos: RE [Roleo] Escorias en Oldburg #14

Los Despellejadores de Edmund cargaron contra las murallas como una marea negra, aullando y profiriendo alaridos para desmoralizar a los soldados. Fueron recibidos desde las almenas con una lluvia incesante de flechas, que erizó el aire antes de cernirse sobre ellos. Un zumbido mortal tras otro y decenas de cuerpos se desprendían de las escalas, entre aspavientos, para dar con sus huesos sobre el resto de sus compañeros alcanzados. Los ballesteros cumplían con su cometido de igual manera, infalibles, provocando gran mortandad entre las filas de guerreros. Cientos de voluntarios habían acudido a las murallas y ahora descargaban una granizada espeluznante de rocas, que destrozaba cabezas, hundía clavículas y producía terroríficos crujidos. Si alguno lograba eludir la muerte voladora y llegaba arriba, los alabarderos y los martillos de guerra les conminaban a regresar abajo con recios golpes y rabiosas cuchilladas.

Del medio millar de hombres apenas si quedaban un centenar. Algo había fallado dentro de la villa y sus guerreros infiltrados no habían finalizado su misión. No podían acercarse a la fortaleza sin que les vertieran un aluvión de proyectiles, ni traspasar las puertas. Habían fracasado, no bañarían en sangre la cuidad ni complacerían a Bahal con ella. No habían sido capaces de proporcionar un nuevo cuerpo al alma de Ulrike.

Se retiraban, derrotados y esquilmados, ¡pero reunirían fuerzas y regresarían de nuevo; pronto, muy pronto!

Los Despellejadores de Edmund no habían contado que esa ocasión los héroes del foro Héroe o Bestia se hallaban de guardia, prestos a cualquier contingencia. Una vez más han repelido con éxito la amenaza de las bestias. ¿Lo conseguirán la próxima vez?

Javier Sermanz

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Javier Sermanz

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