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El Jinete Onírico

El Jinete Onírico. Un caso del doctor Dröm. Relato del autor Julio Martín Freixa

Con motivo del relato que sigue, quisiera aprovechar la ocasión para presentaros a un nuevo escritor pulp entre nosotros: Julio Martín Freixa.

«Miles de cómics y cientos de películas de serie Z. Montones de novelas baratas de los temas más insólitos y, a menudo, sórdidos. Con unas influencias como estas, tampoco se le puede pedir demasiado, pero el tipo lo sigue intentando. Julio Martín Freixa se encontraría como pez en el agua vaciando botellas de whisky barato con los más encallecidos y trasnochados juntaletras de la cultura popular del siglo pasado».

Así pues, seguidamente os dejamos con uno de sus relatos, El Jinete Onírico, cuya temática está claramente influenciada por los relatos clásicos de detectives de lo paranormal, un subgénero pulp también conocido como Occult Detective Fiction. Fantasía, misterio, investigación, y poderes psíquicos se mezclan en esta trepidante historia, que esperamos sea de vuestro agrado. Un relato con una extensión considerable, por lo que os ofrecemos un pdf en descarga libre. Y, para abrir boca, un extracto del mismo:

El Jinete Onírico. Un caso del Doctor Dröm

La señora Worthington apenas había conseguido dormir durante la última semana. Los repentinos cambios que su marido Ronald, con quien llevaba veinticinco años casada, había sufrido últimamente, ya le habían hecho recelar que algo fatal estaba a punto de ocurrir. Tal vez debió haber buscado ayuda antes, pero en un principio la idea de que su esposo anduviese metido en un lío de faldas le hizo desistir de darle una mayor publicidad. Ahora todo eso le daba igual. Ronald llevaba dos días sin aparecer por casa, y Mildred ya no podía permanecer cruzada de brazos. Sobre la mesita de estilo Luis XVI, el retrato de ambos en su vigésimo aniversario la contemplaba, irreal. Había acariciado la posibilidad de avisar a la policía del condado, pero finalmente se decidió por solicitar un tipo de ayuda más discreta. Tal vez un detective privado; aparecían varios números en el listín telefónico. Pero aquella tarde, ante su aparato de televisión, había tenido una revelación. Se trataba de aquel hombre misterioso de aspecto extravagante y mirada hipnótica. No era la primera vez que le veía en un programa, tomando parte en un debate sobre los temas más diversos o realizando números de prestidigitación. Hasta aquel momento había pensado que se trataba de uno de esos magos modernos de dedos hábiles y discurso pseudometafísico ideado para confundir a los escépticos y levantar polémica con el objeto de aumentar su fortuna personal. ¿El mundo de los espíritus? ¿Cultos paganos que perduran hoy en día? Bobadas para tener entretenidos a los ociosos y, de paso, sacarles unos dólares. Pero ahora era ella quien se sentía en medio de una de esas historias, porque estaba convencida de que su esposo había caído en las garras de alguna especie de secta destructiva. Y, había que reconocerlo, el llamado Doctor Dröm parecía ser toda una autoridad en la materia. Incluso era respetado por los más escépticos y sesudos científicos que acudían a los debates –debido, en gran parte, a la conocida afición del Doctor Dröm a dejarlos en evidencia con ingeniosas muestras de esgrima verbal y humor ácido–. Tras meditarlo unos minutos, se sentó delante del ordenador y pudo localizar la página web de Devon Mardröm, doctor en parapsicología por la Universidad de Miskatonic. Tomó nota de la dirección, en Oldchapel, una peculiar población de Massachusetts, que era célebre por haber sido convertida a mediados de los años setenta en una especie de parque temático enfocado a todo lo relacionado con los fenómenos paranormales y las ciencias ocultas. Al parecer, Devon Mordröm tenía su gabinete sobre la tienda de antigüedades que regentaba, y en la web decía claramente que todas las citas estaban ya reservadas para los próximos tres meses. Pero Mildred Worthington no estaba acostumbrada a que la hicieran esperar, y mucho menos para un asunto de vital importancia, como era la desaparición de su marido. Sin dudarlo, reservó un billete de tren a primera hora de la mañana siguiente: antes del mediodía estaría en Oldchapel y el Doctor Mordröm tendría que atenderla, quisiera o no.

Leer relato completo: El Jinete Onírico, por Julio Martín Freixa.

Ilustración del autor. Julio Martín Freixa

Sobre el Autor

Julio Martín Freixa

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