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Taxidermia: Diez historias bizarras

Taxidermia¿Qué sería de los relatos pulp de horror sin las momias, las esculturas humanas, y otras atrocidades?

Hace algunos días hemos tratado el tema de la literatura bizarra, tanto de su pujanza, como de la confusión léxica que supone utilizar “falsos amigos”. Dejando al margen la discusión entre literatura bizarra versus literatura grotesca, en la web io9.com han publicado un curioso listado de diez historias reales acerca de la taxidermia, que bien podrían haber sido fruto de la ficción de algún autor. El tema de la taxidermia (disecación y embalsamamiento de animales, personas, o alienígenas, entre otros), es uno de los tópicos más usados en los relatos pulp de terror de revistas como Horror Stories o Terror Tales, las comúnmente denominadas como Shudder Pulps. No obstante, en todos estos relatos lo habitual no era utilizar precisamente animales, sino bellas y desvalidas jovencitas, preferentemente rubias, donde el demente de turno solía muchas veces despiezarlas para construir “la mujer perfecta”.  Algo así como una revisión del mito de Frankenstein desde los ojos de un escritor pulp, y ya sabemos cómo se las gastaban estos tipos. Ejemplos seguro que los hay a cientos, pero el único que ahora recuerdo es “Locura rubia” (Blonde Madness - 1934), de Arthur Humbolt; o también, porque no, uno de los espisodios de la serie Masters of Horror: Esculturas Humanas, dirigido por Don Coscarelli (Phantasma).

Ya de por sí, la taxidermia como actividad profesional, resulta demasiado macabra para la mayoría de las personas. A mí por lo menos me pondría los pelos de punta entrar en la sala de un taxidermista, y ya no digamos tener a la mascota de mis amores disecada en el mueble del salón, junto a las fotos familiares. Apostar por un relato de terror basado en la taxidermia, es apostar sobre seguro. Ahora bien, algunas veces los resultados pueden ser hasta cómicos.

El tópico de la taxidermia ha sido utilizado hasta la saciedad por los escritores de terror de la época, y pocos son los que no lo han incorporado de una forma y otra. Además, dentro de este tópico, o al menos de una forma relacionada, tenemos muchos otros con similar finalidad, los cuales podrían ir desde las historias de momias, otra forma más primitiva de embalsamamiento, a las recreaciones de cera, que en su versión más macabra las podemos encontrar en cualquier museo de los horrores que se precie. Y no toda la ficción que se ha escrito al respecto ha sido obra del escritor de turno, sino que incluso hubo muchos ávidos comerciantes que han visto el negocio en el arte de la taxidermia para fundamentar sus estafas. Este es el caso, por ejemplo, de La Sirena de Fiji, un montaje que se vendió como real.

Ahora veamos los ejemplos que destaca Lauren Davis para la web io9.com. Todos hechos reales: Ten Bizarre Tales of Taxidermy.

The Platypus: El ornitorrinco que nadie se creyó

En el año 1798, el capitán John Hunter, segundo gobernador de Nueva Gales del Sur, mientras se encontraba guiando expediciones de conquista y aventura por Australia y Tasmania, halló un extraño animal, cuya piel, junto con un croquis de la forma original, fueron enviados a Gran Bretaña. Una vez en su poder, el gobierno británico se mofó del descubrimiento, argumentando que no era más que una broma pesada, donde algún ingenioso no se le había ocurrido otra cosa más que pegarle el pico de un pato a un mamífero. Tuvieron que pasar algunos años, hasta que el error fuese reconocido, al constatarse la existencia del ornitorrinco.

The Lion of Gripsholm Castle

Los taxidermistas, por norma, cuando trabajan sobre algún proyecto, no solo conocen a la perfección la anatomía del animal que tienen entre manos, sino también las cualidades motrices y posturales, para que el producto sea lo más realista posible. Sin embargo, esto no siempre fue así. En el año 1731 el Bey de Argel agasajó al Rey Federico I de Suecia regalándole varios animales y sirvientes. Entre los animales figuraba un majestuoso león, que vivió durante años en el parque real de Djurgarden. Una vez muerto, el rey ordenó preservar su imponencia, embalsamándolo, como símbolo del poder de la casa real. Un trabajo aparentemente sencillo, si no fuera porque el taxidermista encargado jamás en su vida había visto un león vivo. El resultado fue un desastre, que a día de hoy todavía adorna el castillo de Griosholm. Una imagen muy popular en internet, a causa de los múltiples montajes fotográficos que se han hecho con este león.

La cabeza de Jeremy Bentham

Jeremy Bentham fue un pensador inglés, padre del utilitarismo. Una vez muerto, y siguiendo sus instrucciones, su esqueleto, recubierto de heno, y perfectamente vestido, quedaría expuesto para la eternidad en una cabina de cristal de la University College de Londres, fundación de la que era miembro, y en cuyas reuniones sigue participando, de cuerpo presente hoy en día. Sin embargo, si esto ya de por sí es insólito, la leyenda negra de este esperpento la encontramos en la cabeza del mismo. Dicha cabeza, y única parte visible, fue momificada, pero el resultado fue grotesco, por lo que se decidió colocarla entre los pies, y arriba, poner una de cera en su lugar. Toda esta composición, en un colegio universitario, lleno de vándalos, no hizo otra cosa más que servir de provocación. No tardaron mucho en robar la cabeza y pedir un rescate, y eso en el mejor de los casos. Se dice que incluso llegaron a jugar al futbol con ella. Hoy en día el bueno de Jeremy Bentham luce sin cabeza, y solo se la ponen en contadas ocasiones, para la foto, como suele decirse.

El Negro disecado de Bañolas

Alrededor del año 1830, los taxidermistas franceses Jules y Edouard Verreaux, reconstruyeron el cadáver de un individuo bosquimano, probablemente robado de su tumba en algún lugar del desierto de Kalahari, y expuesto, tras su venta, en el Museo Darder de Bañolas, desde 1916  hasta el año 1997, cuando al fin pudo descansar en paz, siendo repatriado a su lugar de origen, y así dársele sepultura de una vez por todas. El Negro estuvo muchos años expuesto al público, pero fue en el año 1991 cuando se levantó una enorme polémica, y decidió intervenir Naciones Unidas.  Otras obras muy populares de Verreaux, todo un experto la taxidermia de personas, es la composición "Arab Courier Attacked by Lions," expuesta en el Museo Carnegie de Historia Natural.

El cazador de mariposas. Una vida por otra

A principios del siglo XX el mundo se había empequeñecido como nunca. Gracias a los avances tecnológicos, y al ansia de aventuras, a todo el mundo le gustaba viajar. Unos los hacían para vivir experiencias, bien como aventureros de fortuna, bien como escritores que deseaban encontrar la mejor historia posible, pero otros muchos lo hacían simplemente por motivos de trabajo. Por aquel entonces era habitual que los museos enviasen a sus naturalistas a la otra punta del mundo, en busca de nuevos especímenes con los que asombrar a la comunidad científica. Este fue el caso de Carl von Hagen, un científico alemán experto en mariposas, enviado a Papua Nueva Guinea. Allí encontró la fascinante Onithoptera Paradisea, la cual disecó y envió al museo. Hoy en día este ejemplar se conserva en el Museo de Zoología de Harvard, pero jamás se supo del científico, dado por desaparecido. Unos dicen que los caníbales del lugar se lo comieron, y otros…., que su espíritu permanece encerrado en la mariposa. Sea como fuere, una vida por otra.

Dos leones que se jugaron la piel

Probablemente esta sea la historia más conocida de todas, y entre otras cosas gracias a películas como la protagonizada por Val Kilmer y Michael Douglas, Los Demonios de la Noche (1996). Una historia real que trata sobre la construcción del ferrocarril en Kenia (África), en el año 1898, y que inesperadamente se vio envuelta en un trágico suceso que llegó a paralizar las obras. Hablamos de una pareja de leones a los que no les hacía mucha gracia el tema del ferrocarril, y comenzaron a devorar a diestro y siniestro a los pobres operarios. La mayoría de animales que terminan expuestos en un museo, disecados, terminan así por encontrarse en lugar equivocado, en el momento equivocado. Estos dos leones, en cambio, se jugaron la piel, y la perdieron. Pero no te fíes…, la leyenda dice que algún día se comerán a los visitantes del museo, así que mejor mantente alejado.

Un trabajo políticamente incorrecto

Ya sabemos de la importancia de los osos panda gigantes en China, y cómo su gobierno tiene a bien regalar alguna que otra pareja como gesto de amistad diplomática. Eso fue lo que sucedió con la pareja de osos llamados Ling-Ling (1969-1992) y Hsing-Hsing (1970-1999), que el gobierno de China regaló al presidente Nixon, tras la visita de éste en 1972. Esta pareja tuvo su nuevo hogar en el parque zoológico de Washington, el Smithsonian National Zoological Park, y tras la muerte de Hsing-Hsing, la idea que se tuvo fue la de preservarlo disecado, un proyecto que nunca llegó a realizarse por miedo a que le pareciese mal al gobierno chino. Lo que se hizo fue conservar, lo que no deja de ser un tanto macabro, la cabeza y la piel del animal congelados, hasta que se llegase a un acuerdo, y según parece, así sigue la cosa. Mientras tanto, se expone una réplica llamada Thing-Thing, creada  a partir de la piel de un oso normal blanqueada, lo que le supuso un premio a su creador: World Taxidermy Championship (2003).

Triste final, para un búfalo de curso legal

Ésta es una de esas historias en las que todo vale, y que en su día levantó una fuerte polémica, ya que hubo mucha gente molesta con lo que le sucedió a Black Diamond, el mayor búfalo nacido en cautiverio, y todo un símbolo para el Central Park Menagerie (Central Park Zoo; New York). Este búfalo, que según se dice sirvió de inspiración para las monedas acuñadas en 1913 y conocidas como Buffalo nickel o Indian Head nickel, así como para los billetes de diez dólares de 1901, donde salía representado, una vez cayó enfermo, nadie quiso saber de él. Finalmente, en 1915, fue adquirido por un carnicero, quien lo fileteó a dos dólares la pieza, mientras su cabeza terminó en manos del taxidermista Fred Santer (lo de disecar cabezas es otro tema a tratar), quien no solo dio buena cuenta de la cabeza, sino que además hizo lo propio con la piel, convirtiéndola en una funda-manta para el coche.

Carl Akeley, el terror de los bichos

Hablar de taxidermia, es hablar de Carl Akeley, considerado como el padre de la misma (al menos en su versión actual). Su modus operandi era un tanto macabro, pero desde luego efectivo. Él mismo viajaba a África, cazaba los animales, y se los llevaba vivos al Museo Americano de Nueva York, donde los mataba, y los disecaba in situ. Famoso es su relato acerca de cómo se enfrentó a un jaguar, y le dio muerte con sus propias manos. Hacia el final de sus días sintió la necesidad de hacer algo más producente por la vida de estos animales, y entre otras actividades, fomentó la creación del Albert National Park, el primer parque de conservación de especies de Africa, ahora conocido como el Parque Nacional de Virunga en la República democrática del Congo.

Amigos para siempre

Grover Krantz (1931-2002) fue un profesor de antropología de la universidad estatal de Washington, bien conocido por sus excentricidades, y por su empecinamiento de la búsqueda del Bigfoot. Sin embargo, no pasaría a la historia por sus trabajos en vida, sino por lo que hizo, o mejor dicho, lo que mandó que hiciesen con él tras su muerte. Así, habiendo donado sus huesos, junto con los de sus perros lobo irlandeses al museo  Smithsonian, el escultor y taxidermista Paul Rhymer, compuso su obra en el año 2009, tal y como Krantz deseaba. No estamos hablando de un trabajo de taxidermia al uso, de hecho solo se utilizaron los esqueletos, tanto del propio Krantz, como de uno de sus perros Clyde, montándolos en un fraternal abrazo para la eternidad.

Bonus Track: Falsas Taxidermias

Al margen del presente artículo, basado en sucesos reales, son también famosos todos aquellos extraños casos presentados en sociedad (la mayoría terribles engendros propios de una pesadilla de Lovecraft), que en realidad no resultaron ser otra cosa más que un engaño. Claros ejemplos son La Sirena de Fiji; El hombre de Piltdown; o El hombre de hielo de Minnesota. La sirena de Fiji: Una noche cualquiera, allá por el año 1842, un caballero inglés de nombre  Dr. J. Griffin, y excelentísimo miembro del “British Lyceum of Natural History” (todo más falso que un billete del monopoly, pero que nadie se atrevió a cuestionar por lo bien que sonaba), tras llegar a Nueva York en un barco de vapor, anunció a bombo y platillo que había capturado una sirena, y que la mostraría. Tanto el revuelo como la expectación fueron desmedidas. Griffin contó además con la colaboración de un socio comediante que contribuyó a calentar la noticia, por lo que el día de la presentación las colas, por ver a la sirena, eran enormes. Griffin hizo el negocio del siglo, y finalmente lo que la gente vio no fue otra cosa más que un horrible esperpento, que en realidad resultó ser la cola de un salmón cosida a un mono disecado. Cuando la gente se dio cuenta del engaño, Griffin ya había desaparecido para siempre.  Hombre de Piltdown: Considerado como el mayor hallazgo en la historia de la paleo antropología, este homínido representaba el eslabón perdido de la humanidad. Sin embargo, el hallazgo realizado en diciembre de 1912 por Arthur Smith Woodward, paleontólogo del Museo Británico, y Charles Dawson, arqueólogo aficionado, resultó ser una estafa, aunque fueron necesarios hasta 45 años para descubrirla. El hombre Hielo Minnesota, primo hermano del Yeti, es un ejemplo de homínido similar al anterior, pero en este caso en versión espectáculo de feria ambulante.

Sobre el Autor

Emilio Iglesias

Emilio Iglesias

Escritor empedernido, capitán de ésta y otras aventuras, dirige como puede RelatosPulp.com
  • Gran artículo y de lo más bizarro,:) aunque sean hechos reales. Sobre las estafas sí que me había documentado, ya que , sobre todo la de la sirena, fueron muy usados en ferias de fenómenos además de otras taxidermias que mezclaban todo tipo de animales con simios :o.
    El cuerpo como recipiente y usado después de la muerte para representar cualquier escena es de lo más macabro, de ahí que lo aprovecharé para mi próximo relato. Estaba atascado y en tu web encuentro la inspiración ;)

  • Lo de las ferias y los charlatanes..., eso sí que es un arte. Ya nos mantendrás informado de la historia que te traes entre manos! Seguro que no tiene desperdicio. ;)

  • Algo espantoso diría yo. La del mico con cola de salmón me pareció de locos.:D

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