La Horda de los Escarabajos, por Victor Rosseau, y otros relatos de Ciencia Ficción
Desde que publicamos el número cuatro de Maestros del Pulp, no habíamos vuelto a realizar otra antología íntegramente de ciencia ficción. Por aquel entonces, comandados por una horda de pulpos gigantes invadiendo las islas de Madagascar, estoy seguro de que hicimos las delicias de nuestros lectores con una serie de historias asombrosas e inéditas en español; y ahora, unos cuantos números más tarde, vamos a intentar hacer lo mismo. Esta vez no tenemos pulpos gigantes, pero sí otra horda: una de escarabajos que, por momentos, parecen haber salido de la nave de Alien… aquella del octavo pasajero. Quién sabe, igual Ridley Scott tomó algunas ideas de este magnífico relato.
«La horda de los escarabajos» es todo un icono de la literatura pulp de ciencia ficción de los años treinta. Hablamos de un título que encabezó el número uno de la revista Astounding Stories, obra del grandísimo escritor Victor Rousseau y que, por motivos incomprensibles, jamás antes había sido traducido al español. Y lo afirmo porque, tras rebuscar a fondo, no hay rastro de una versión previa en nuestro idioma: ¡todo un tanto a nuestro favor!
Bien, dada la ocasión, me he venido arriba: no solo hemos incluido en la presente antología esta magistral obra de Rousseau, sino que además su firma aparece en otras dos historias. Esta vez lo hace bajo seudónimos bien conocidos, los cuales el autor solía utilizar en aquellos trabajos… digamos que menos decorosos; es decir, los que publicaba en revistas spicy. Dichos relatos, «La mujer de Mercurio» y «Pirámide humana», son un perfecto ejemplo de fusión entre ciencia ficción delirante y una sensualidad pulposa, única e inconfundible.
En este punto, mucho ojo con «La mujer de Mercurio», que si bien supone «otra» vuelta de tuerca más sobre la mítica historia de ¿Quién anda ahí?, escrita por John W. Campbell en 1938, quizás también haya servido de inspiración para los entes polimorfos de Jack Finney, célebre por su novela de 1955 Los ladrones de cuerpos. Eso por no hablar de conceptos como la «mente colmena», tan recurrentes en la ciencia ficción moderna gracias a autores como Robert A. Heinlein u Orson Scott Card, y sus célebres obras Starship Troopers y El juego de Ender, respectivamente.
Desde luego, en lo que a ideas se refiere ―y a pesar de lo estrambótico que puede resultar por momentos―, este relato no se queda corto; al menos como semillero, vale mucho la pena conocerlo. A veces, buscar referencias es como dar palos de ciego, pero siempre hay que tener en cuenta aquellos trabajos previos, primerizos y desconocidos, que resultan asombrosamente similares a grandes éxitos posteriores. Como mínimo, se quedan con nosotros como un dato curioso o de interés.
En cuanto a «Pirámide Humana», cabe destacar el interesante trasfondo que nos deja, con un fuerte regusto a viejas teorías filosóficas y espirituales en torno al origen de la vida y la percepción de las cosas. Obviamente, esto es pulp y el disparate está servido. Más allá de la trama, no puedo dejar de mencionar una de esas joyas de la ciencia ficción, tan formidable como desconocida, que ha vuelto a mi memoria: Monstruos de piedra (The Monolith Monsters, 1957). A partir de ahora, seguramente la veré con otros ojos. Puede que la vida de los minerales sea mucho más apasionante de lo que jamás hubiéramos imaginado.
Si Victor Rousseau representa el puente entre la aventura decimonónica y el pulp, Wilbur S. Peacock (1915–1994) es el estandarte de la Edad de Oro en su vertiente más colorista y desenfrenada. «La cosa de Venus» es un relato sencillo y magistral que nos sirve perfectamente para representar cómo era la ciencia ficción de Planet Stories: maravillosa y bisoña. Venus, por aquel entonces, no era el planeta que conocemos, incompatible con la vida, sino un lienzo en blanco donde cada autor ponía su pincelada. Ya sabéis: rigor científico versus épica planetaria. Y ojo, que Peacock no solo contribuyó como autor para la revista, también fue su editor, haciendo buenas migas con algunos de sus compañeros, como Ray Bradbury.
El resto de relatos que componen el presente volumen son un claro ejemplo de cómo eran las historias que solían publicarse en algunas de las mejores revistas pulp de ciencia ficción, como Amazing Stories o Fantastic Adventures. Aquí, en la primera, es donde nuestro autor fetiche (Robert Leslie Bellem) llegó a publicar dos ―únicamente dos― historias acerca de este género fuera de su ámbito natural: las revistas spicy. Ahora publicamos la segunda: «El superhombre de onda corta», y os recordamos que la primera, «Los robots no pueden mentir», la tenéis en el número 4 de nuestra colección.
Otro relato especialmente destacable, y que fue nominado a los Premios Hugo en la categoría de Mejor Relato Corto, es obra de Bertrand L. Shurtleff, un autor estadounidense de múltiples talentos que combinó su carrera literaria con su paso por el fútbol americano y la lucha profesional. Su relato «Nueva York contra los termanitas», publicado originalmente en la revista Fantastic Adventures en febrero de 1940, sumerge al lector en una vibrante trama de ciencia ficción y desastres, donde la ciudad de Nueva York debe luchar por su supervivencia ante la devastadora invasión de los «termanitas», unas destructivas criaturas de pesadilla. A través de un ritmo rápido y cargado de acción, esta historia ―que nos recuerda al éxito cinematográfico de los años cincuenta «La humanidad en peligro» (Them!, 1954)― plasma a la perfección las ansiedades tecnológicas y el espíritu de las publicaciones pulp de mediados del siglo XX.
Salta a la vista, y de qué manera, cómo los bichos y lo que se conoce como concepto BEM (Bug-Eyed Monster), típico de la ciencia ficción de los años treinta, suponen el leitmotiv de este decimocuarto número; si eres uno de esos lectores que se pirran por las historias de bichos espantosos, hostiles y extravagantes, capaces de poner en jaque a planetas enteros, lo vas a disfrutar enormemente.
Con esta edición dejamos a un lado los relatos horribles, sádicos y macabros de números anteriores y nos centramos en desvelar cómo era la maravillosa ciencia ficción de esos años treinta: a veces un tanto inocente, pero también muy imaginativa, más si tenemos en cuenta lo poco o nada que se conocía, no ya del espacio exterior, sino de nuestro propio planeta. Una ciencia ficción que sienta las bases fundamentales del género y que todo buen aficionado tiene la obligación de conocer.
Por último, y como siempre, unas palabras sobre nuestra portada, la cual, aunque no está firmada ―hecho habitual propio de su autor―, es obra de Lawrence (Sterne Stevens, 1884-1960). Lo cierto es que este artista, por raro que parezca, casi nunca firmaba sus portadas y mucho menos en lo que respecta a ilustraciones interiores. A decir verdad, es muy difícil encontrar su firma en algún sitio y, aunque no he indagado lo suficiente, seguro que hay alguna buena historia detrás.
Centrándonos en la portada propiamente dicha, esta se corresponde con el número de abril de la revista Super Science Stories, año 1949, de la cual no hemos incluido ningún relato. Lo cierto es que esta portada me tenía enamorado desde hace años y, desde entonces, llevaba buscando el momento idóneo para utilizarla. Y ese momento ha llegado.
No hay duda de que esta portada representa fielmente el concepto BEM, y no solo eso, sino que resulta extraordinaria y fascinante a partes iguales. Sin embargo, ninguno de los relatos que había tras una ilustración tan sugerente como esta despertó mi interés, así que he decidido obviarlos en favor de los que ahora publicamos. Además, cuando leáis el relato «La cosa de Venus», seguramente entenderéis el porqué de algunas decisiones… ¡yo diría que le va como anillo al dedo! Como ya he dicho otras veces… ¡somos los MacGyver del pulp!, o algo así. En fin… ¡Hasta la próxima, amigos!
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MAESTROS DEL PULP 14. ÍNDICE:
Obra editada por Relatos Pulp Ediciones. Este volumen, el decimocuarto de la colección, contiene un total de 6 relatos de Ciencia Ficción publicados en revistas de los años treinta. Como siempre, estos relatos nunca antes habían sido traducidos. Nuestra edición incluye ilustraciones originales y comentarios del editor.
NUEVA YORK CONTRA LOS TERMANITAS. «New York Fights The Termanites». Bertrand L. Shurtleff. Fantastic Adventures, February 1940. Trad. Irene García Cabello.
PIRÁMIDE HUMANA. «Human Pyramid». Clive Trent. Spicy-Adventure Stories, April, 1941. Trad. Cristina Alsira Iglesias Fernández.
LA MUJER DE MERCURIO. «Woman from Mercury». Lew Merrill. Spicy-Adventure Stories, July, 1940. Trad. Emilio José Iglesias Fernández.
EL SUPERHOMBRE DE ONDA CORTA. «The Short-Wave Superman». Robert Leslie Bellem. Amazing Stories, November 1941. Trad. Emilio José Iglesias Fernández.
LA COSA DE VENUS. «The Thing of Venus». Wilbur S. Peacock. Planet Stories, Spring 1942. Trad. Emilio José Iglesias Fernández.
LA HORDA DE LOS ESCARABAJOS. «The Beetle Horde». Victor Rousseau. Astounding Stories, january & february 1930
Trad. Emilio José Iglesias Fernández.
Portada. Motivo central: Super Science Stories, abril 1949 by Lawrence (Sterne Stevens, 1884-1960)

