Portal Oscuro

Portal Oscuro: Menú Principal

Portal Oscuro: Menú de acceso rápido para versión online. Versión integra en formato ebook: Amanecer Pulp 2015

Presentación | Inicio Aventura | Personajes | Escenarios |Documentos

Portal Oscuro

Portal Oscuro. Versión online. Fase SA14

SA14

La montaña de músculos se va transformando en una criatura indescriptible y aterradora, delante de tus propios ojos. Sabes que no habrá oportunidad cuando termine la mutación, ese monstruo no puede ser otra cosa que un depredador sin escrúpulos creado para matar sin ningún control de la razón. Ya es demasiado tarde para salvar a Abott.

Miras a tu alrededor en busca de algo que te pueda servir de arma pero solo hay un par de cucharas y un cuenco de aluminio tirados en el suelo. Agarras una de las cucharas y te lanzas contra el monstruo mutante buscando algún punto vital donde poder atacar.

Rodeas al monstruo explorando el circuito de venas que cubren los músculos de su espalda, tu conocimientos en biología te guían hasta el bombeo de su órgano principal: un corazón de tamaño desproporcionado que no se ha terminado de formar, cubierto por capas de queratina aún por endurecer. El tejido de la epidermis cubre con velocidad la zona, imposible de ver tras un par de segundos. Aun así ya sabes donde se encuentra su punto débil. El cambio casi ha llegado a su fin.

Apoyas una mano sobre otra, asiendo el extremo de la cuchara de metal como si fuera un cuchillo, y la descargas con todas tus fuerzas sobre el punto elegido; una y otra vez, hasta perforar el plexo. La bestia, en el último paso para completar su desarrollo, ruge de dolor al sentir tus golpes. Gira desplegando sus apéndices, te agachas, giras sobre tus pies y vuelves a clavar tu improvisada arma hasta hundirla por completo en su corazón.

A tus manos llega el eco del último latido antes de morir. Has matado a la criatura.

La enorme masa de carne mutada yace en el suelo de tu celda, inerte. Lágrimas calientes recorren tus mejillas, el pecho se te contrae al ver la sonrisa de satisfacción de la cabeza siamesa del monstruo a un lado de su cuello. De alguna manera has podido cumplir con el último deseo de tu camarada.

Solo se te ocurre una forma de salir de aquí, así que haciendo de tripas corazón usas la cuchara para abrirte paso entre los órganos del cadáver mutante hasta llegar a su estómago. El trabajo llena la habitación del olor pegajoso y dulzón de la sangre fresca. Esparces los restos de sus vísceras por todos lados; hasta dejar un espacio hueco entre las costillas, lo suficiente grande como para que quepas en su interior. Será desagradable, lo sabes, pero es la única forma de escapar antes de que le ocurra a Lucy lo mismo que a Abott.

El trabajo te lleva más de una hora, mueves el cuerpo para que oculte la abertura sanguinolenta y esperas a que aparezcan los guardias. El tiempo pasa lento, te refugias en los recuerdos felices, respirando bocanadas de aire entre huesos y cartílagos.

Por fin escuchas pasos al otro lado de los barrotes.

—¡Oh, demonios! —exclama en su idioma uno de los guardias—. Parece que nos hemos perdido la fiesta. Klaus, ve por un par de cubos y unas bolsas. Echaremos esta carroña a los demás mutantes, hoy tendrán carne fresca para cenar.

Los pasos de uno de los soldados se alejan sin mucha prisa. Escuchas el cerrojo de la celda abrirse y alguien entra en el interior para revisar la masacre. El soldado rodea a la criatura. Esperas el momento oportuno para cogerlo por sorpresa... ¡Ahora!

Empujas el peso muerto sobre tu espalda hasta quedar libre. Saltas cubierto de sangre y entrañas: una auténtica pesadilla donde tú eres esta vez el terror. Tu puesta en escena deja al guardia en estado de shock por unos segundos, lo suficiente como para que le encajes tu mejor puñetazo bajo la mandíbula. Un uppercut perfecto que lo lanza a la lona, noqueado. Le quitas su Sturmgewehr y, acto seguido, le golpeas con la culata en el cráneo hasta desparramar sus sesos por el suelo.

El otro guardia no tardará mucho en llegar, arrastras el cadáver hasta una esquina fuera de la visión; te tiemblan los músculos de la adrenalina acumulada. Recoges las llaves del centinela, cargas la bayoneta y te ocultas en el pasillo, detrás de una esquina en dirección opuesta a la salida.

El segundo guardia llega con un contoneo perezoso, arrastrando un par de fregonas y un cubo. Dejas que entre en la celda, estupefacto por no ver a su compañero. Como un fantasma te deslizas hasta su espalda, acaba de encontrar el cuerpo del otro soldado, se vuelve y te mira antes de morir atravesado por la bayoneta que le atraviesa el corazón... Tomas aliento: nunca hubieras imaginado ser capaz de algo semejante.

Tras unos segundos, donde tu cordura vuelve a restaurarse, recorres el pasillo mirando uno por uno las demás celdas: llamando a tu prometida entre susurros.

No te lleva mucho más tiempo encontrar a Lucy, apenas la reconoces: pálida, ojos hinchados por el llanto, el pelo desaliñado; no obstante la sonrisa se abre trecho en sus labios por el reencuentro. Lo has logrado, tienes a tu chica entre tus brazos; aunque aún te queda mucho por hacer.

Tú decides ahora. A continuación, tienes 2 opciones:

Opción 1: Escapar del Búnker y olvidar toda esta historia. Ya tienes a Lucy, no merece arriesgar la vida para salvar el mundo. Pincha aquí

Opción 2: El mundo necesita de un héroe. Debes impedir que los nazis lleven a buen fin sus planes. Venganza es tu segundo nombre. Pincha aquí

  • No se han encontrado comentarios

S5 Box

Login

S5 Register