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Tall Tale Postcards

American Tall TalesAmerican Tall Tales. Vamos a contar mentiras, tralará

El pulp, más allá de su concepción literaria, fue todo un fenómeno social presente en el día a día de la sociedad americana a lo largo de la primera mitad del siglo XX, y una de sus máximas expresiones podía observarse en los periódicos y en la publicidad, donde lo que primaba era el sensacionalismo por encima de todo, y si había que recurrir al engaño sutil (las menos veces), o a la mentira descarada (la mayoría de las veces), el pudor se convertía en un concepto vacío e inexistente. No hay duda de que fueron años de mucho trabajo para los creativos pulp, ya sea escribiendo relatos de fantasía, ya fuese escribiendo noticias en los periódicos de dudosa credibilidad: Noticias Pulp en Periódicos Antiguos, o ilustradores dando vida a imágenes imposibles. El límite estaba en la imaginación, y ya sabemos que la de un autor pulp no entiende de límites, así que… ¡todo era posible!

Sin embargo, hubo otra forma de pulp que nada tiene que ver con los profesionales del sector, sino con la gente de a pie, con el pinocho que todos llevamos dentro, aunque no nos crezca la nariz. En la cultura americana existe un concepto que se llama Tall Tale, o incluso también Fish Stories, términos que no sé muy bien cómo traducir (en España solemos utilizar la expresión “un cuento chino”, de forma análoga, aunque también serviría... patrañas, trolas, etc.), y que quedan perfectamente plasmados en una de nuestras canciones populares de cuna (cuyo origen desconozco), titulada “Vamos a contar mentiras, tralará”.

Los Tall Tales son relatos de ficción que se hacen pasar por ciertos, donde la exageración puede llegar a extremos ridículos, y donde no es de extrañar que el narrador sea el protagonista de la historia. Esto último es típico de las Fish Stories… «oye, a punto estuve de pescar una trucha de treinta metros, pero en el último segundo se escapó». Es un fenómeno social, donde el individuo ante la necesidad de llamar a la atención, y no sentirse ignorado, es capaz de recurrir a historias de todo tipo. Algo que siempre ha ocurrido, desde las historias de héroes y leyendas, donde se destacaba un hecho en sí, pasando por los Tall Tales, donde la exageración es el hecho a destacar, hasta los mítines políticos actuales, donde la mentira cobra un nuevo significado, pero ésta ya es otra historia.

El Tall Tale es un recurso inagotable. La película Big Fish, dirigida por Tim Burton es un ejemplo perfecto, también Las Aventuras del Barón Münchhausen, pero si a día de hoy existe algún personaje que haya experimentado en sus carnes todo tipo exageraciones, ése es sin duda Chuck Norris. El Tall Tale, o Cuento Chino, o trola, o patraña, puede adquirir todo tipo de formas, desde una leyenda urbana, hasta una teoría de la conspiración; y cuanto más exagerado y creíble sea, más impresionante resulta. La rumorología es una ciencia poderosa, y no exenta de peligros.

En el artículo de hoy os acercaré un concepto del arte pulp y fotografía bastante curioso, pues el uso y el abuso de los Tall Tales en formato imagen no es algo exclusivo de los amantes del Photoshop. Sí, es cierto que hoy en día las imágenes fakes, los montajes fotográficos, ya no extrañan a nadie, y nuestra primera reacción al ver algo raro es de incredulidad total, pero… ¿Cómo pensáis que reaccionaba la gente ante una imagen trucada a principios del siglo XX? Raro era que dudase de su veracidad. Si la mayoría de la gente solía creerse a pies juntillas una absurda historia, si aún encima mostrabas una imagen que la corroborase, entonces lo difícil sería hacerle creer que todo era un montaje. Eran tiempos soñados para todo amante del Photoshop, del rumor, y del noble arte del trolleo. Más de uno seguro que se ponía las botas.

Los Tall Tales se propagaron por América en forma de cuentacuentos e historias de cazadores mucho antes de que naciesen los Estados Unidos, pero fue durante los años de la Era Dorada Pulp, cuando alcanzó cotas inimaginables, tanto de éxito, como de difusión. Basta recordar la invasión marciana de Orson Wells emitida por radio en el año 1938. Mientras el locutor relataba en directo el fin del mundo, la gente en las calles vivía cada segundo como si fuese el último. Sencillamente sublime.

El pulp y la publicidad. Entre la mentira y el engaño.

En la Era Dorada Pulp los Tall Tales se propagaron por todos los medios posibles, fundamentalmente en periódicos, programas de radio, y tarjetas. Estas tarjetas (cards), o postcards, fueron muy populares durante estos años, tanto para contar increíbles historias, como promocionar determinado producto milagroso. Si bien suele atribuírsele al economista austríaco Emanuel Herrmann, el origen de las postcards, pues fue él quien inventó las postal cards en 1869, lo cierto es que existen registros anteriores de su uso, aunque la mayoría difícilmente probables. Una de estas muestras sería obra del escritor inglés Theodore Hook, que podía haberlas creado a modo de burla. De todas formas, no es lo mismo una postal card (tarjeta postal emitida por la autoridad competente), y una postcard (tarjeta de empresa con fines comerciales, culturales, o de entretenimiento). El fenómeno de las postcards rápidamente se extendió por toda Europa a principios del siglo XX, pero fue sin duda en los Estados Unidos donde alcanzaron su mayor trascendencia, especialmente entre los años 1905 y 1915, popularizándose el concepto de Tall Tale Postcards, Pulp Postcards, o Pulp Cards. Todo un universo de color y fantasía muy en la línea de las portadas pulps que ya todos conocemos.

Es imposible abarcar toda la producción de Tall Tale Postcards durante estos años. Como suele decirse, para muestra un botón. Aquí os dejo unas cuantas de éstas postcards obra de los fotógrafos William H. "Dad" Martin y Alfred Stanley Johnson Jr., dos de los mayores expertos en fotomontajes y trucos publicitarios de la época, y eso que ellos no tenían photoshop. Para otra entrada queda pendiente sacar el tema de las Pulp Cards propiamente dichas, que no tiene desperdicio alguno. Las hay de todo tipo, coleccionables, terroríficas, de juego, e incluso picantonas. Una delicia, vamos… Artículo relacionado: Mars Attack Cards. De momento, aquí os dejo estas imágenes, para que vayáis entrando en el concepto:

Tall Tale Postcards

 Tall Tales Postcards - Pulp Cards

Tall Tales Postcards - Pulp Cards

Tall Tales Postcards - Pulp Cards

Tall Tales Postcards - Pulp Cards

Tall Tales Postcards - Pulp Cards

Tall Tales Postcards - Pulp Cards

Ver galería completa de William H. Dad Martin

Más Info: American Folklore Tall Tales; Freakish, Century-Old “Tall Tale Postcards” Were the ‘Shops of Their Day; Tall Tales Postcards

Sobre el Autor

Emilio Iglesias

Emilio Iglesias

Escritor empedernido, capitán de ésta y otras aventuras, dirige como puede RelatosPulp.com
  • Gran artículo, la verdad es que en aquella época eran muy frecuentes las exageraciones de todo tipo en los pulp. Hoy en día, en el mundo del cine, existe algo similar en las películas de terror rodadas con "cámara en mano" y que suelen ir acompañadas de la rumorología típica "basada en hechos reales" (cuando en realidad de real no tienen nada). Películas míticas en su momento fueron Holocausto Canibal y la Bruja de Blair, aunque hay muchas otras. :)

  • ¿La bruja blair? vade retro satanás!! Buff, recuerdo el día que fui a verla al cine, la peor película por la que he pagado de toda mi vida :p

  • Cierto, un claro ejemplo de bulo total. Recuerdo que en su momento todo fueron excelentes críticas, que si había nacido un nuevo género, que si daba mucho miedo, que si era verdad que había gente desaparecida, etc... Mentiras, exageraciones, etc... y el resultado con el que me encontré al visionarla fue totalmente decepcionante. Pobre, aburrida, sin argumentos... Si la primera es malísima, la segunda parte aún fue peor (me maldigo a mi mismo por haberla visto, no tengo perdón). :(

  • Vicente, haber visto la segunda parte de la bluja blair no tiene perdón de dios, eso es muy fuerte!! :p

  • Jejeje... Lo de Fish stories supongo que viene de lo cuentistas que son los pescadores. Todos, sin excepción exageran siempre sobre su día de pesca. Buen artículo ;)

  • Ya te digo Salino, lo debemos llevar en los genes, sobre todo si el que va de pesca es un niño, donde una lagartija puede ser gozzilla. ;)

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