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Noticias pulp en periódicos antiguos

Periódicos Pulp

La Pulp Fiction Americana era algo más que un puñado de escritores locos y unos cuantos relatos asombrosos, era una forma de vida, y los periódicos de aquella época eran un fiel reflejo de la sociedad, una sociedad muy pulp.

Los años dorados de la Era Pulp, a principios del siglo XX, la conocemos todos por sus relatos, y por sus revistas especializadas, sin embargo, también hubo otra forma de pulp que, por desgracia, apenas ha transcendido. No solo eso, sino que además resulta difícil encontrar información. Nos referimos a los artículos de periódicos, a las noticias del día a día propiamente dichas. Una cosa eran los relatos de ficción, la pulp ficción americana, y otra muy distinta las crónicas de los periodistas, aunque en el fondo, todo era lo mismo. Periódicos y revistas competían por el interés de sus lectores, y ambos medios se valían del mismo tipo de estrategias.

Una de las mejores formas que existen de conocer una sociedad es a través de sus periódicos, fuente inagotable de información, y, a principios del siglo XX, las crónicas eran de todo menos fiables. Me gustaría escribir un artículo más en profundidad sobre el tema, pero en un primer acercamiento me he dado cuenta que resulta bastante laborioso, así que, tan solo me limitaré a dejar algunos apuntes y ejemplos, para que os hagáis una idea de cómo era el tipo de prensa sensacionalista que imperaba en los años pulp. Y con el tiempo, ir profundizando más o menos en el asunto.

En la web io9.com podemos encontrar algunas referencias en lo que se refiere a este tipo de periodismo pulp, tan asombroso o más que los propios relatos. Veamos algunos ejemplos:

Cliffhangers, un elemento pulp

Pulp Cliffhangers

La feria ha llegado al pueblo. ¿Logrará nuestro super héroe, el ansiado osito de peluche con el que conquistar a su dama? ¿Desea saber más? Todas estas respuestas, y otras mucho mejores, a la misma Bat-Hora, en el mismo Bat-Canal. ¡No te lo pierdas! Cliffhangers, o como vender el próximo número antes de que llegue al quiosco.

El escritor profesional tiene la difícil encomienda de moverse entre lo que desea contar, y lo que debe contar; entre cómo le gustaría hacerlo, y cómo debe hacerlo. No es lo mismo escribir por mero placer, a escribir por la necesidad de comer. En la época de los pulp serializados, los editores pronto se dieron cuenta que las historias pulp eran una mina de hacer dinero. Ya hemos hablado muchas veces de cómo prosperó esta industria a principios del siglo XX, regida por tres principios universales: vender, vender, y vender. Literatura Pulp.

La técnica más evidente que se usaba para que una publicación se la sacasen al kioskero de las manos, era sin duda la portada. La imagen siempre es lo primero que entra por los ojos, así que, cuanto más impactante sea, pues mejor. Sin embargo, esto no era suficiente, hacía falta más, y ahí es donde nació un truco que se conoce como Cliffhangers.

Veamos una definición. La que viene en la Wikipedia, nos sirve: «Los cliffhangers (literalmente "colgante de un acantilado", que también se puede traducir como "al borde del precipicio" o "al borde del abismo") son las escenas que normalmente, al final del capítulo de una serie de televisión, cómic, película, libro o cualquier obra que se espere que continúe en otra entrega, generan el suspense o el shock necesario para hacer que la audiencia se interese en conocer el resultado o desarrollo de dicho efecto en la siguiente entrega. Un cliffhanger puede ser simplemente una imagen, una acción, o tal vez sólo una frase, dependiendo del medio y del tipo de historia»

La psicología, y más concretamente el estudio de la conducta social y de consumo, es una materia absolutamente ineludible para todo aquel que desee ganar dinero, y los editores lo sabían muy bien, incluso antes de que la doctora Bluma Zeigarnik, y su «Efecto Zeigarnik, 1927», explicase cómo las personas tienen más facilidad para recordar tareas inacabadas o interrumpidas frente aquellas otras que han sido finalizadas.

La premisa era sencilla: Las revistas tenían que venderse antes de que llegasen al kiosco. ¿Y cómo consigo esto? Pues dejando al lector en ascuas, para que compre el siguiente número, porque solo así sabrá la suerte que correrán sus personajes favoritos. Y así, número tras número. El ejemplo más gráfico para describir tal situación es el del burro y la zanahoria.

Esto, a nivel literario suponía un problema de cara al escritor, ya que, llegados a cierto punto, el cliffhanger se convertía en condición sine quanon, desvirtuando así por completo la historia al convertirla en una serie de capítulos siempre inconclusos; un guión eterno. Aquí hubo de todo, lo que dio lugar a un nuevo tipo de escritor guionista, para regocijo de los editores. Recordemos que el objetivo principal era vender, sin más.

Escritoras Pulp, hablemos de ellas

Escritoras PulpLa Pulp fiction siempre fue cosa de hombres, sin embargo, también hubo mujeres escritoras, ilustradoras, e incluso editoras de revistas pulp. Solo en la mítica Weird Tales se llegarón a contabilizar 127 autoras. Los pulps desde un punto de vista femenino, más allá de las historias románticas.

Resulta difícil, o casi imposible, que a la pregunta de ¿cúal es tu escritor pulp preferido?, la respuesta sea el nombre de una mujer. A veces incluso, dadas las características propias de la literatura pulp (donde sobresalía el uso de la mujer como reclamo para la venta de revistas entre el público masculino, junto con la inequívoca distribución de roles, nos podría llevar a la errónea conclusión de que las mujeres apenas tuvieron la más mínima relevancia en la industria del pulp, más allá que la de ejercer de objeto decorativo; y esto, no fue así. Además, en teoría podría estar no demasiado bien visto que fuese una mujer quien relatase los típicos horrores de las shudder pulps, por aquel entonces: Pulp, entre la censura y el pecado.

Escritores, novelas y borradores. Una solución radical

Pulp Novel DraftTodos somos escritores, y todos tenemos una novela en la cabeza, pero son pocos los que pasan del borrador, y son pocos los que lo consiguen con éxito. ¿Tienes un borrador, y no sabes qué hacer con él? Destrózalo y conviértelo en un relato corto.

En este artículo no vamos a tratar los distintos avatares y tribulaciones a los que debe hacer frente el escritor novel a la hora de enseñarle al mundo su criatura. A preguntas como ¿Quieres ser un buen escritor? ¿Cómo y dónde publicar mi novela? ¿Qué es el ISBN? o..., ¿Qué hay de los escritores en relación con hacienda y la seguridad social?, y otras muchas que se nos vayan ocurriendo, tendrán cabida en su sección correspondiente: Utilidades y consejos para el escritor, donde ya tenéis algún que otro artículo publicado. Y éste, en concreto, os mostrará una técnica radical y dolorosa, pero muy útil para que el borrador de tu novela deje de atormentarte.

El proceso de escribir, de llenar con palabras y fantasías una simple hoja de papel, tiene en uno mismo el peor enemigo posible, y este no es otro que el caos que puede ir generando la propia creatividad. Ese caos es terrible. En psicología tenemos dos conceptos curiosos (ya sé que hay muchos, pero hoy destacaremos estos), como son la taquipsiquia y el pensamiento divergente.

Muchas veces cuando hablamos de escritores, y por extensión, de cualquier otro artista, utilizamos un sinfín de eufemismos para referirnos a su gran capacidad creativa, a su imaginación, y a lo interesante que podría ser ver su cerebro por dentro, sin embargo, a la mayoría de autores lo que les pasa…, es que les falla un tornillo, como se diría vulgarmente. Y tú, mi querido amigo, eres uno de ellos. Di la verdad… ¿cuántas veces hablas solo, por ejemplo? Reconócelo, no es que seas un loco de atar, pero tienes tu punto; tu punto esquizofrénico que te permite darle vida a diferentes personajes, a ver ideas donde los demás no ven absolutamente nada. Tienes una visión que sin ese punto de locura no sería posible.

Volviendo a esos dos términos que hemos apuntado antes, y que tanto me gustan, la taquipsiquia (los pensamientos volaban por delante y la razón iba a la zaga, Virginia Wolf), si bien es un término que se asocia a enfermedades mentales, a mí me gusta más verlo como una especie de brainstorming individual; algo así como la matería prima de nuestra novela, y cuyas mejores ideas suelen salir en un ataque de repentina creatividad. No obstante, todas esas ideas necesitan de una argamasa que les de consistencia, y ahí es donde entra en juego el pensamiento divergente, o si lo preferís, la imaginación, o el arte necesario para que todo tenga sentido.

Pulp. Entre la censura y el pecado

Shudder PulpLa pulp fiction americana, su weird menace, y las shudder pulps. De cómo Bruce Henry primero, y Wertham después, elevaron a estas revistas a la condición de pecado.

Cuando hablamos de Literatura Pulp y de cómo su máxima difusión llegó a nuestro continente –Revistas Pulp Europeas–, resulta más o menos sencillo concretar las ideas subyacentes y vertebradoras de todo este movimiento y sus implicaciones sociales, sin embargo, la cosa ya no está tan clara a la hora de apuntar un motivo fundamental que explique la muerte y desaparición de este tipo de publicaciones, algo que no deja de ser un mito, porque nunca llegaron a desaparecer del todo, sino que más bien se adaptaron a nuevos tiempos; tiempos diferentes.

Las razones que se han esgrimido suelen tener como punto de partida el Crack del 29. Una crisis económica sin precedentes que desencadenó una serie de acontecimientos que culminaron en la Segunda Guerra Mundial. Dentro de este contexto, el caballo de batalla que supuso toda una persecución política contra los contenidos pulp de revistas tan irreverentes como las conocidas por el sobrenombre de Shudder Pulp, hasta los mismísimos superhéroes de cómic, tan inocentes la mayoría de ellos, y tan "dañinos" para la juventud americana, tuvo entre sus mayores perseguidores al psicólogo Fredic Wertham, defensor a capa y espada de tal afirmación.

En los años treinta la literatura pulp era una industria boyante, cuya única preocupación era la de hacer caja, muchas veces a costa de malas prácticas, como repetir una y otra vez los mismos relatos cambiándoles cuatro cosas, o forzando cada vez más el binomio gore y sexo. Este binomio tenía su máxima expresión bajo el concepto Shudder Pulps, un tipo de publicación que se caracterizaba sobre todo por sus portadas, y cuyo origen se le atribuye al editor Harry Steeger, a principios de los años 30. No obstante, el concepto en sí mismo fue acuñado por el periodista Bruce Henry, a través de un artículo escrito para la prestigiosa revista American Mercury en su número de abril de 1938, cargando las tintas contra este tipo de weird menace, según sus palabras tan degenerada que hasta el propio Kraft Ebbing –un reputado psiquiatra alemán experto en perversiones sexuales–, estaría revolviéndose en su tumba. Toda una declaración de guerra que atacaba los principios siempre defendidos por editores como Rogers Terrill, en cuanto a la naturaleza de las emociones (thrills) y su papel en el desarrollo sano y natural de la persona.

El artículo de Bruce Henry supuso un punto de inflexión definitivo para la industria pulp, directa hacia el declive. Además, hay que recordar que por aquella época, poco a poco iba cobrando más y más fuerza el tan lamentable código ético Código Hays, un código de producción cinematográfico que determinaba con una serie de reglas restrictivas qué se podía ver en pantalla y qué no en las películas que se proyectaban en estados unidos. Las amenazas de secuestro y confiscación de publicaciones por parte de personajes como el alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia, hizo que los editores tomasen cartas en el asunto, rebajando el tono tanto de las portadas, como de los relatos. Muchas de estas revistas, Strange Detective Stories, o Dime Mystery Magazine, se vieron obligadas a dejar a un lado la provocación sexual, optando por historias en muchos casos demasiado estrafalarias y absurdas, restándoles interés. Hasta que, el estallido de la Segunda Guerra Mundial puso la puntilla definitiva. En los años 40 las Shudder Pulp no solo habían desaparecido, sino que eran mal vistas por la sociedad. No era nada aconsejable que te viesen con una de estas revistas en la mano. De ser así, tendrías problemas.

Escritores de Cine. Hagan sus apuestas

Escritores de Ciencia Ficción¿Cuáles son los escritores de ciencia ficción mejor posicionados para la llamada de Hollywood?

Aunque siempre hay excepciones, normalmente la industria del cine busca nuevos proyectos allí donde haya buenos escritores, ya sean por talento, o por ventas –variables no siempre correlacionadas–. Dentro de los escritores pulp habría muchos que destacar, pero seguramente la lista bien podría encabezarla Lovecraft, junto con Robert E. Howard, dos de mis preferidos, pero la historia cinematográfica está atiborrada de ejemplos, y eso sin contar superhéroes al uso y otros derivados. Ahora bien, si nos centramos en el género de la Ciencia Ficción, son los relatos de Philip K. Dick los que quizás se lleven la palma, con algunas adaptaciones que se han ganado por mérito propio un hueco en la historia del cine, y eso que todavía restan un buen número de obras suyas como candidatas firmes a la gran pantalla: Philip K. Dick, un relato, una película. La industria del cine no es tonta, y resulta mucho más sencillo apostar sobre seguro, que arriesgarse con un proyecto sin una base o una legión de fans dispuestos a ver la película incluso mucho antes de que se conciba el proyecto. Por citar alguno de los últimos ejemplos más sonados tendríamos la novela – trilogía de Suzanne Collins «Los Juegos del Hambre», recientemente estrenada. Da igual si es una novela, un videojuego, o lo que sea, si estos han vendido lo suficiente, el tirón cinematográfico está asegurado. Y…, ¿la mezcla de ambos? Pues ya sería de traca, como por ejemplo las aventuras de Geralt de Rivia, obra del autor polaco Andrzej Sapkowski, y sobre la que ya hubo un intento fallido (una serie y una película francamente malas), ajeno al cual el público sigue reclamando una adaptación en condiciones. Y la tendrá, porque todo es adaptable… ¿más ejemplos actuales? Juego de Tronos, y un largo etcétera; sin embargo, lo que sigue en este artículo es una lista creada por los chicos de la web io9.com acerca de los quince escritores con más papeletas para convertirse en el ojito derecho de Hollywood dentro del género de la ciencia ficción distópica (tecnothrillers al más puro estilo de Philip K. Dick), es decir, superproducciones que no solo buscan reventar la taquilla, sino también, y si hay suerte, dejar un poso de pseudo filosofia pulposa para la historia…, o algo por el estilo. Empecemos…

Philip K. Dick, un relato, una película

Philip K. DickPhilip K. Dick es uno de los escritores de ciencia ficción más apreciados por los grandes estudios de cine, y a estas alturas, todavía quedan muchas adaptaciones de su obra por realizar

Philip K. Dick es como una licuadora de ciencia ficción, capaz de sacar el mejor jugo allá donde a otros ni siquiera se les ocurriría intentarlo. Su especialidad siempre han sido los relatos cortos, cuyas ideas nos han deparado algunos de los mejores largometrajes dentro del género, como es el caso de Blade Runner (1982), película basada la historia corta ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968). Su biografía y el trasfondo de sus trabajos, para muchos fruto de un evidente desorden mental –esclavo de múltiples paranoias, adición a todo tipo de drogas, especialmente anfetaminas, así como muy dado a psicodélicas alucinaciones– supone una lectura aparte de ésas que seguro merecen la pena, solo que ahora no vamos hablar de ello, sino más bien acercar un somero repaso en cuanto a todo lo hecho, y lo que resta por hacer, hablando en términos cinematográficos.

Sin embargo, su obra no está exenta de crítica. Philip Kindred Dick (Chicago, 1928-California, 2 de marzo de 1982) escribió 36 novelas y 121 relatos cortos (la mayoría de los cuales se publicaron en revistas pulp de la época), y a día de hoy son muchos los que opinan que él no era un buen escritor; que sus personajes eran aburridos, y que no sabía construir buenos diálogos, así como que sus ideas eran demasiado extrañas y surrealistas como para visualizarlas con facilidad. Se dice que Philip K. Dick fue un escritor de ideas, pero nada más. Incluso hay quien lo compara en este sentido con Lovecraft, siendo ambos excelentes a la hora de concebir ideas, pero cuyo desarrollo, al ser imposible, permite que otros las interpreten a su manera, y, según cada caso, obteniendo el mejor resultado posible a la hora de adaptarlas. Y es que la interptretación literal de la obra de Philp K. Dick es sencillamente imposible, y si no que se lo pregunten a los ilustradores encargados de sus portadas, otra historia llena de anécdotas. Aquí puedes ver toda la Colección de portadas pulp Philip K. Dick.

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Me alegro mucho de que te haya gustado Borja. Y es cierto, los relatos clásicos tienen un "algo" mar...
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De acuerdo.
Acabo de terminar el tercer volumen de Maestros del Pulp, tomo con el que me acabo de ...
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Gracias José Luis. Todavía nos queda mucha guerra que dar, y seguro que volvemos a vernos las caras ...
Me parece magnífico, esta entrega está en los más vendidos de Amazon y ha tenido muchos comentarios ...
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Maravilloso amigo mío, me parece genial, sobre todo por que he participado en el página con una buen...

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