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Howard Carter y la Maldición del Faraón

Howard Carter¿A quién no le gustan los relatos de momias vengativas? La expedición de Carter, fue una de las más interesantes para la literatura y la industria del cine

Si no fuese por el doodle de anteayer, ni me habría dado cuenta, bueno, ni yo, ni nadie, seguramente. El nueve de mayo fue el cumpleaños de Howard Carter, un arqueólogo y egiptólogo inglés famoso por descubrir la tumba del Rey Tut.

Los trabajos de Howard Carter repercutieron notablemente en la literatura pulp, tanto de su época como en tiempos venideros, donde no son pocos los autores que reconocen abiertamente dicha influencia, algunos tan conocidos como Arthur Conan Doyle, y otros no tanto, como James Rollins, por ejemplo, y, como no, muchos otros de la era dorada pulp, como E. Hoffmann Price.

Sin embargo, puede que lo que hizo verdaderamente famoso a Carter no fuese el descubrimiento en sí, un hecho fehaciente, sino la maldición que le acompañó durante el resto de su vida: La maldición del Faraón. Una maldición que seguro conoces perfectamente, porque resulta muy difícil no haber visto alguna película de las muchas versiones que se han realizado.

Todo comenzó en el año 1922, cuando Howard Carter se encontraba explorando el Valle de Los Reyes en compañía de su amigo George Herbert (Lord Carnavon, quinto conde de Carnavon), quien financiaba la expedición. Al fin, después de quince años de búsqueda, abrieron la tumba del Rey Tutankamón, la tumba más espectacular encontrada hasta la fecha, y ahora conocida como KV62.

Carter estaba emocionado, y tal como le fue posible observó el interior a través de un pequeño orificio, y cuando Lord Carnavon le preguntó si podía ver algo, Carter respondió con una frase que pasaría a la historia: “Yes, wonderful things”. Sin embargo, pronto esas cosas maravillosas dejaron de serlo.

La paráfrasis de Wiener

Cibernética pulp«Dad al hombre lo que es del hombre, y a la computadora sólo lo que es de la computadora» Wiener, 1958

Norbert Wiener (1984 – 1964) fue un matemático estadounidense responsable de la Cibernética, término que acuñó en el año 1948 con la publicación de su libro Cybernetics. A grandes rasgos Wiener llamó cibernética al control y la comunicación entre animales y máquinas, pero fue con su segundo libro “El uso que el hombre le da al ser humano (1950)”, cuando terminó por desarrollar completamente el concepto y sus implicaciones en relación a la sociedad. Con el tiempo se preocupó profundamente por el crecimiento de la automatización y el mal uso que los hombres le estaban dando al uso de la cibernética; y veía el peligro que entrañaba en las fábricas y sus consecuentes proyecciones sociales, entre ellas el desempleo. Wiener, ante lo que había creado, reflexiono y se asustó. Sus palabras, parafraseando una conocida cita bíblica cerraban así una conferencia que dio en Francia en el año 1958, unos pocos años antes de morir. Las aportaciones de Wiener al campo de la ciencia ficción, así como sus influencias son indiscutibles. Sin embargo, por el bien de la literatura pulp, mejor no tomarse al pie de la letra la paráfrasis con la que hemos abierto este artículo.

Wiener causó sensación con sus revolucionarias teorías. Fueron muchos los escritores de ciencia ficción quienes trataron de dar forma a universos imaginarios según los principios de Wiener desvirtuando el término desde un punto de vista literario. La ciencia ficción supone el interés por comprender y visualizar de forma tangible las posibilidades de los descubrimientos científicos y tecnológicos en relación a los individuos y el contexto social en el que se desenvuelven. Como novela científica —ciencia ficción—, Brian W. Aldiss apunta a la obra de Mary Shelley “Frankenstein o el moderno Prometeo, 1818”, como la primera de este género. Sin embargo, podemos encontrar indicios válidos de ciencia ficción en obras mucho más anteriores, tanto que incluso podríamos remontarnos a la mitología griega. En mi humilde opinión, destacaría a Julio Verne y su De la Tierra a La Luna (1865), como una de las obras más representativas, y transcendentes.

Dieselpunk, the pulp heritage

Dieselpunk¿Qué fue del pulp tras sus años dorados? Buscando nuevas tendencias, Dieselpunk, herederos del pulp

El olor a gasolina quemada, el atroz ronroneo de una fortaleza volante apunto de bombardear una base secreta nazi, las pin ups del B17 sonriendo pícaramente, y los científicos de la sociedad Vril poniendo los últimos tornillos a su nave Haunebu. La Segunda Guerra Mundial alcanza su cenit, y la prosperidad industrial de los Estados Unidos acaba de despertar. El Dieselpunk era el alimento de la fantasía, y de alguna forma la reconversión de las pulp magazines, agonizantes tras la Gran Depresión.

Herman Kahn, gurú del apocalipsis nuclear

Herman Kahn¿Qué sería de las novelas post apocalípticas sin las aportaciones del genio Herman Kahn?

Aunque ha escrito más de quince libros y miles de artículos, poca gente se acuerda de Herman Kahn, y seguramente muchos otros ni siquiera sabrán de quién se trata. Su nombre no es de los más reconocidos a nivel popular, sin embargo, conceptos y términos tan en boga hoy en día, sobre todo entre muchos escritores de ciencia ficción tales como «apocalipsis nuclear», «guerra termonuclear», «escenarios», «primer golpe», «escalada», o «megatoneladas», se deben por entero a sus trabajos.

Herman Kahn, estratega militar, difícilmente pasaba desapercibido. Su cociente intelectual era de 200, pesaba 136 kilos, y derrochaba personalidad allá donde quiera que fuese. Nació el 15 de febrero de 1922 en Bayonne (Nueva Jersey) y creció esforzándose en superar su intensa tartamudez, lográndolo con el tiempo. A los doce años se trasladó con su madre y sus dos hermanos a los Angeles, donde por fin comenzó a dar rienda suelta a su ávido interés por aprender y conocer cada vez más. Era un habitual de la biblioteca pública, pero como no podía sacar más de tres libros al día, muchas veces se veía obligado a utilizar tarjetas prestadas. Sus preferidos eran los libros de historia, filosofía, física, y especialmente ciencia ficción.

Aunque su mente era distraída, su poderosa memoria fotográfica y su enorme capacidad para asimilar contenidos desde diferentes fuentes a la vez, le hicieron destacar a edad temprana frente a sus compañeros. Ya de niño, adicto a las revistas pulp, en una ocasión su profesor le cazó en plena lectura, y ante toda la clase le recriminó. Herman kahn no dudó un instante, y de inmediato presentó su réplica: una perfecta explicación de todo cuanto había dicho el profesor. No pasó mucho tiempo, y pronto la frase «pregúntaselo a Herman», ya era una contante entre sus amigos y compañeros.

EL ISBN, ¿Ha muerto, o es el negocio del siglo?

Autoedición, un suplicioHasta hace poco obtener un código ISBN era algo gratuito, los costes corrían a cargo del Ministerio de Cultura, ahora en cambio habrá que pagar por ello, y no precisamente poco.

El fin último del ISBN, como un código que identifica de forma inequívoca una obra y su formato, es en teoría un elemento imprescindible, sin embargo, dadas las circunstancias del mercado actual en el que un ebook pude publicarse en una docena de formatos distintos, y teniendo en cuenta que cada formato necesita un ISBN, y que además habrá que pagar una cuota por cada uno de ellos de…. 45 ¡eurazos!, pues…, sinceramente: ¡los cojones del caimán!, como diría nuestro amigo el teniente Berkley. Y es que sí, amigos, ya tiene cojones la cosa.

La entrada de hoy viene a ser una actualización de otra más antigua Solicitud ISBN, experiencias de un autoeditor, que dadas las circunstancias se ha quedado un poco obsoleta. Ahora el ISBN ya no es gratis "Tarifas 2012 Agencia ISBN", un hecho del que se pueden extraer varias lecturas, y que más o menos se pueden reducir a las que siguen:  O bien se busca el negocio del siglo, o bien desanimar a los autoeditores (y así filtrar toda la borralla, que la hay, y mucha), o bien, enterrar definitivamente el ISBN.

Antes todo era papel, y los ebooks no existían. Todo era mucho más simple, y el ISBN una herramienta clave. Ahora esto ya no es así. La edición digital sigue una progresión geométrica difícil de calcular y que avanza a un ritmo endiablado, y por si fuese poco, atiende a una enorme variedad de formatos, muchos de ellos adscritos a su propia plataforma de venta. Pensar que para una obra digital tienes que pagar tantos ISBNs como formatos en los que se edita, aunque parezca algo lógico y razonable, en la práctica no lo es. Si esto fuese así entonces estaríamos hablando del negocio del siglo; y si este fuese el negocio del siglo, no creo que durase mucho el monopolio de la Agencia del ISBN.

Caracoles Zombi

caracoles zombi¿Estás preparado para un apocalipsis zombi? Deberías estarlo, si no quieres que te coja desprevenido

No me cabe la menor duda de que mucha gente no solo está preparada para recibir un apocalipsis zombi, sino que incluso lo está deseando. Son muchos quienes desean que esto suceda, y así poner en práctica toda su estrategia y conocimientos adquiridos desde que los zombis de George Romero nos despertaron la inquietud. Un apocalipsis zombi suena como un divertido reto a superar; sin embargo… ¿realmente estamos preparados?, y lo que es peor todavía ¿te imaginas a huyendo a la carrera de un caracol que pretende devorarte el cerebro?

Historias de videoclub (I). Pelis de acción, años 80.

Ejecutor 1986Hubo un tiempo en que el cine de acción no solo era sencillo y violento, sino que además nadie se avergonzaba de verlo. Aquellos eran otros tiempos..., ¡eran los 80, y estos fueron sus héroes!

Pistolas de munición infinita, gesto impávido y mal encarado hasta cuando follaban, tiros y explosiones ya en los títulos de crédito…, así eran los héroes de acción y las películas de los ochenta. Músculos y mucha violencia para unas tramas que de ninguna manera podían ser más complicadas que un Cuaderno de Rubio —vistos hoy en día, porque de crio… —. Los malos siempre eran muy malos; y los buenos siempre unos caballeros prestos a salvar a la doncella, unas veces una inocente rubia, y otras una incauta muchachita de estética ciberpunk…, o con unas blusas a cuadros poco recomendables…, por no hablar de sus bragas, y es que la lencería de los ochenta no es como la de ahora. Aquellos eran otros tiempos.

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Un artículo impresionante. Sin duda aún queda mucho por descifrar de Lovecraft, pero para mi, un vis...
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Me alegro mucho de que te haya gustado Borja. Y es cierto, los relatos clásicos tienen un "algo" mar...
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De acuerdo.
Acabo de terminar el tercer volumen de Maestros del Pulp, tomo con el que me acabo de ...
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